jueves, 14 de agosto de 2014

El Rey del compás

Nunca mejor puesto ese título por Ángel Sánchez Carreño -el Príncipe cubano, que manejaba el Chantecler-, a la orquesta de Juan D'Arienzo. La que  reinó en una Buenos Aires que silbaba y cantaba tangos por la calle y los milongueaba en los grandes templos de la ciudad.  Los discos que salían al mercado eran mercadería que se vendía en cantidades increíbles.

Mi hermano compraba todo lo que RCA Victor facturaba de D'Arienzo. Y también lo escuchaba en la radio y yo me iba sabiendo de memoria los compases, las letras y los autores de esas piezas. Cuando aprendí a bailar, el ritmo de D'Arienzo se ahormaba en mis ansias adolescentes y me mataba  en la pista. El aprendizaje llevaba su tiempo y había que tener bastantes horas de vuelo para llegar a bailar con las mejores.

                                     
Orquesta de Juan D'Arienzo en 1945 con su cantores Laborde y Echagüe


Nuestro templo era la Sede social del Club Huracán en la Avenida Caseros. Dos grandes salones modernísimos, las chicas de un lado, los muchachos enfrente y en el salón grande, donde tallaban los milongueros con pedigrí, fui escalando posiciones a toda velocidad. La Negra Domínguez era la milonguera más codiciada y una noche, para mi sorpresa, vi que me estaba mirando, como invitándome a sacarla a bailar. No me lo creía y fui cambiando de posición, con ella observándome y al final, le hice una seña cabeceando y ella asintió con la cabeza. Fue tremendo. Llegué a su lado, y me pregunta:
-Pibe, ¿sos dariencista?
-Si...-contesté sin saber si estaba acertando en la respuesta.

                                         


Llevado por mi ímpetu juvenil y la emoción de bailar con la mejor, volé en la pista. Y luego ella me premió invitándome a ir con una barra de amigos al club Bristol de la calle Rioja, cuya milonga terminaba una hora más tarde. Allí bailé únicamente con ella, que me estaba regalando la velada, y además pidió dos veces al discjockey que pusiera temas de D'Arienzo. Esa noche saqué chapa definitiva de milonguero, casi no dormí de la emoción y a partir de aquella proeza, me largué a bailar en todos los clubes de alto nivel de baile que había en la Capital.

Y sigo pensando que bailar D'Arienzo es como cargar gasolina de avión -definición de un amigo-, lo que te impide quedarte sentado o parado cuando suena en la milonga. A mí me gustan muchas orquestas y cuando funjo de disc jockey, sé dosificar las lentas con las rápidas, alternar los cantados con los instrumentales, pero cuando suena D'Arienzo se nota la agitación inmediata en sillas y mesas y la pista colmada ipso facto.

Una noche en Montevideo, estaba jugando a la ruleta en el Casino del Parque Rodó y de pronto llega D'arienzo a la mesa. Se pone a sembrar fichas por el paño a toda velocidad antes que el crupier cante el consabido: No va más.
Qué ritmo, Juancito...! - le dije.
-Compás, pibe, compás...- respondió sin mirarme, agachando el lomo para alcanzar los casilleros lejanos.

                                           
D'Arienzo, Canaro, Di Sarli, Juan Polito y Do Reyes. ¡Tango!


Las orquestas del cuarenta y cincuenta tenían un estilo muy definido y no se parecían entre sí.  Muchos comentaristas y estudiosos del tango han tratado de desmerecer el estilo de D'Arienzo, y yo siempre digo que se nota que nunca fueron milongueros. No saben lo que se siente cuando el Rey del compás, se arranca con esas grabaciones del 35 al 50, que es su mejor etapa. Al fin de cuentas, todas las orquestas alcanzaron su cima en un momento determinado.

El piano siempre ocupó un papel fundamental en su orquesta y Rodolfo Biagi, Fulvio Salamanca y Juan Polito fueron geniales en ese sentido. Me contaba el cantor Juan Carlos Lamas, que estuvo con D'Arienzo a principios de los cuarenta y luego de varios viajes terminaría actuando en películas italianas:
-Salamanca y el flaco Varela eran los baluartes de la orquesta y mis dos grandes amigos. A Fulvio lo conocía de Santa Fe y fue quien me recomendó a D'Arienzo. Lo de Salamanca era increíble, nunca tocaba con una partitura delante suyo. Lo tenía todo en la cabeza. 

D'Arienzo tocando en Montevideo con su orquesta. Juanto a él, Pintín Castellanos.
                               
En eso, el director no se equivocó nunca. Y la orquesta hacía 30 bailes por mes entre matinée y velada y además radio, cabaret y grabaciones. Una máquina. D'arienzo le ganó a todos sus detractores. Y entre sus cantores yo destaco a Alberto Echagüe porque fue para el Dire, como el Vargas de D'Agostino, el Castillo de Tanturi o el Fiore de Troilo.

Una vez le preguntaron a Julio De Caro si había escuchado a la orquesta de D'Arienzo.
-Sí la escuché, es una orquesta de verano...-respondió burlonamente.
(En verano las orquestas de segundo y tercer nivel tenían más espacio para actuar)
Se lo contaron a D'Arienzo y éste con su ironía habitual, replicó:
-Sí, pero no dijo de cuántos veranos...

Y yo lo sigo bailando en otoño, invierno, primavera y verano.

                                       


Hoy lo traigo a la palestra en tres temas: el tango de Arturo de Bassi: Don Pacífico (2a. versión), grabado el 24 de Noviembre de 1949. A continuación el tango del propio D'Arienzo y Carlos Waiss: No nos veremos nunca, que canta Alberto Echagüe y grabaron el 31 de marzo de 1944. Y termino con la milonga del uruguayo Raúl Aguirrezabalaga: La cicatriz, cantando Echagüe el estribillo y grabada el 31 de marzo de 1939.

¡Que se me van los remos...!

030- Don Pacífico - Juan D'Arienzo

31- No nos veremos nunca - D'Arienzo-Echagüe

032- La cicatriz - D'Arienzo-Echagüe




3 comentarios:

  1. en 1964 yo era un pendex de 20 años y andaba con otros bepis pitorreando por uruguay el cambio nos favorecia 8 a 1 me fui a escolasear a carrasco y jugue a la rula donde estaban d arienzo y hector coire habian hecho un buen contrato para actuar en canal trece y al trece le ponian la teca la puta madre yo los segui y me seque me guarde un mango yorugua para volver en colectivo pero tenia que esperar como una hora entonces iba a tomar un taxi lloovia un diluvio y una veterana tambien se acerco al tacho bueno le dije si compartiamos el viaje y la nami en agradecimiento me invito a la casa y ahi cai que esperaba llegar a mi hotel para garpar entonces le pedi si primero ibamos al telo mio para buscar guita accedio y cuando fui a mi habitacion mi compañero me nego vento pensando que yo retornaba al casino al final lo convenci de mi juvenil aventura bueno subimos al tacho llegamos a la casa de la mina yo un purrete me hacia la gran pelicula entramos encendio la luz y escucho una voz de choma ¿sos vos querida? comence a sudar frio y la mina me miro resignadamente y respondio si querido ..un gentil joven me acerco con su auto porque llovia-el dorima era un milico y ella no esperaba que se encontrara en resumen pataconee hasta llegar hasta la avenida agraciada para encontrar un taxi la chele que iba a hacer me quedo en la punta salutecosas de pibe de la epoca risueña de la vida

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  2. Recomendado para leer hoy, cuando estaría cumpliendo 114 años D´Arienzo... Nuevamente gracias José María Otero por tus escritos.

    http://buscadordeblogs-tango.blogspot.com/2014/12/un-dia-como-hoy-14-de-diciembre-nacio.html

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