martes, 5 de agosto de 2014

Alas de tango

León Gieco es un cantautor y compositor conocido y celebrado en todo el mundo. Fundamentalmente es un representante cabal de la cultura latinoamericana y ha grabado discos con música de todo tipo, pero generalmente, adosada a una poesía comprometida.

En 1981 recorrió de punta a punta todo el país. Realizó en total 450 representaciones en las provincias argentinas, con un eco tremendo en los pueblos que caminaba con su música, y en esos 110.00 kilómetros, juntó a más de 400.000 espectadores.

De aquella experiencia salieron tres discos, comprendidos bajó el rótulo: De Ushuaia a La Quiaca, con una recopilación de aquellas canciones. Participaron en el mismo artistas conocidos como Leda Valladares, Gustavo Santaolalla, Cuchi Leguizamón y Sixto Palavecino. La Negra Mercedes Sosa llegó a decir que "si no existiese un León Gieco, habría que inventarlo"

                                     


Se llama Raúl Alberto Antonio Gieco y nació a fines de 1951, en una chacra santafesina. Su familia se trasladará a otro pueblito de la zona: Cañada Rosquín y todo lo que ha ido cosechando es fruto de su propio esfuerzo ya que empezó a trabajar de niño y se compró su primera guitarra, con la cual comenzó a tocar y cantar, tanto rock como folklore en grupos de la zona. Con el tiempo numerosos artistas de fama internacional actuarán y cantarán con él.

Gieco no es tanguero pero creó Alas de tango, un tema que proyecta el espacio de la milonga, el cual evidentemente lo debe de haber impresionado bastante, para sacarse esta letra de la manga.Lo incluyó en el disco: 15 años de mí.

                                 
                  

Todo aquel que entra en una milonga por vez primera y ve la prolijidad de las parejas girando en sentido inverso a las agujas del reloj, sin roces ni choques, interpretando con su cuerpo la música que emana de los altavoces, siente un sobresalto interior. Una especie de  magnetismo que lo atrapa. El juego del cabeceo del hombre, las miradas, la aquiescencia de la mujer, y ese romance imaginario que juegan en la pista, aunque recién se hayan conocido, epata a cualquiera.

Y los milongueros sabemos lo que significa sacar a bailar a una desconocida, equilibrar los cuerpos y movimientos, buscar la compenetración en la primera pieza hasta acoplarnos en la segunda o tercera, y convertirnos en un sólo cuerpo con cuatro extremidades que dibujan en el piso, al compás de un tango. Por supuesto, la sensación íntima es equivalente en ambos integrantes de la pareja. Y en ese momento mágico de los giros , cuando se alcanza el punto del encastre definitivo en el templo de la relajación, la increible y mutua empatía, con los sentimientos a flor de piel, desearíamos que la tanda no terminase nunca. Las luces, la ambientación del local, todo influye en el ánimo de los protagonistas y del espectador deslumbrado.

                                 


La letra pergeñada por Gieco abunda en esos detalles que va descubriendo asombrado.


ALAS DE TANGO

Su frágil figurita iluminaba el salón
presencia de alas de tango alucinado y seductor
si Scola la hubiera visto se la llevaba con él
tan pálida, en su vestido negro, volaba de placer

El tiempo no era tiempo en aquel lugar
un solo gozo era ver las parejas bailar
cada giro en mi cabeza fué una historia
Buenos Aires con su magia se metió en mi memoria

Aromas de la noche entraban por el ventanal
reinaba el dos por cuatro en las inquietas miradas 
acariciaba el bailarín su linda espalda
hacía girar sus pies al compás del alma

Alas de tango llenaban de luna la penumbra
y en un brindis de champagne la sala fué quedando a oscuras
el día que se baile tango en las calles del amor
cara a cara, ojos cerrados, corazón a corazón

Cada giro en mi cabeza fué una historia
Buenos Aires con su magia se metió en mi memoria.



Con este motivo de tango fue filmado un videoclip, en el que lo canta Gieco y se reproducen los tics de la milonga. Lo dirigió Mario Sábato para el sello EMI en 1997 y el rol de los bailarines lo interpretan César Coelho y Johanna Copes. El director termina creando un clima onírico, con final a lo E.T., que realza el entramado.

Internémonos en la milonga con Gieco. Bailemos con la imaginación.

                                     

2 comentarios:

  1. l p q l p no se bailar el gotan me voy finuchiar sin experimentar tan extraordinaria pasion salute a los que disfrutan milonguendo la mejor danza del mundo

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    1. No sabés lo que te perdés. Pero, como batía el Negro Cele : "Todavía estás a tiempo de pegar el batacazo / más debute y provechoso que podés imaginar...".
      Abrazote.

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