Día lunes, ha comenzado la primavera, pero Madrid tiene el cielo encapotado, llueve intermitentemente desde hace unos días y me siento como Cadícamo en su tango Cuando tallan los recuerdos, con música de Rafael Rossi:
Llueve, llueve en el suburbio
y aquí, sólo en esta pieza,
va subiendo a mi cabeza
una extraña evocación....
Sí, me atoran los recuerdos, he vuelto a ver este filme documental sobre Aníbal Troilo y ha hecho mella en mi espíritu. En este documento impagable, desfilan grandes figuras del tango recordándolo y el mismo Pichuco en muchos momentos de su carrera. Y cuentan detalles, su metejón con la música, su infalible goma de borrar, su manera de ser, su porteñidad, Y esos toques de bandoneón maravillosos que contagiaban a sus músicos.
Como bien decía Domingo Mattio, su ladero en la orquesta: "Cuando Troilo, tocaba esos solos en el Tibidabo, con las luces tenues, a todos los integrantes de la orquesta se nos ponía la piel de gallina".
La película dura una hora veinte que pasa a toda velocidad y se nos hace corta. He tenido la suerte de haber vivido muchos momentos inolvidables con Pichuco. En una oportunidad me dedicó la hermosa foto que le sacó Annemarie Heinrich y la tengo frente a mí permanentemente.
Sinceramente me llega muy hondo este documento fílmico, las palabras de compañeros, artistas, músicos y confieso que se me escapan algunas lágrimas, por todo lo que representó para la ciudad, los milongueros, los tangueros, la obra que dejó, los tangos que firmó y esa manera íntima, recoleta, de tocar su bandoneón, haciéndolo hablar. Su fueye era poético, Hondo, sentimiento puro. Y como maestro de cantores, no tuvo igual en el tango. Todos los intérpretes vocales que pasaron por su orquesta, mejoraron y dieron un paso al frente en su carrera.
Les invito a ver este documental que contiene muchos ingredientes, música, anécdotas y sobre todo, está presente el corazón de Aníbal Troilo.
00 Pichuco. 2014
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lunes, 23 de marzo de 2015
viernes, 20 de marzo de 2015
Orquestas rosarinas
La provincia de Santa Fe y especialmente su capital, Rosario, fueron cuna de numerosos puntales que aportaron a la causa del tango en Buenos Aires a lo largo de la historia, tanto en cantores como músicos o poetas. Al voleo podría nombrar a Julio Ahumada, Agustín Magaldi, Héctor Palacios, Antonio Ríos, Libertad Lamarque, Lito Bayardo, Alberto Suárez Villanueva, Aldo Calderón, Manuel Sucher, los hermanos Lipesker, Alfredo Belussi, Osvaldo Marinero Montes, Agustín Irusta, Emilio Barbato, Néstor Marconi, Ebe Bedrune, Nito Farace, Antonio Agri y una larga lista de intérpretes que enriquecieron el género.
Por eso creo que merecían esta página en el Blog y hoy traigo a dos orquestas de esa capital que Agustín Irusta ensalza en la zamba que compusiera con Lito Bayardo: Rosario de Santa Fe. La primera de esas orquestas es la del bandoneonista Ángel María Bellía.
Nació en Rosario, y fue uno de los cinco hijos de una familia italiana, de las tantas que se radicarían en esa provincia. Su padre le vió las aptitudes musicales y le compró un bandoneón, cuando era niño. A los doce años ya tenía el bandoneón en sus manos y luego de arduos estudios con dos profesores pasa a tocar con 14 años, en cafetines rosarinos. Su buena técnica es el trampolín que le permite integrarse en orquestas como las de Nicolás Barbato, Salvador Eskenazi o Alejandro Migliazzo.
En 1939 forma en la Orquesta Maipo, de Domingo Sala, y luego en la de José Alberto Migliazzo. En 1941 se casa y acude a la llamada de Buenos Aires donde toma parte en algunas orquestas como la de Roberto Zerrillo y regresará a Rosario para alistarse como primer bandoneón en el conjunto de Luis Chera entre 1944 y 1945. También será el primer bandoneón del conjunto de José Sala, quizás la orquesta de más arrastre en la zona.
En 1945 estará al frente de su primera orquesta, que actúa en Radio Litoral y también toca diariamente en la rambla Alberdi, junto a la jazz de Ery Mastro. Con una popularidad ganada a pulso, transita los mejores escenarios de la capital santafecina. Sus cantores Ricardo Faglia y Pedro Bassini ocupan los primeros lugares de las preferencias del público según una encuesta realizada en 1948 y que los muestra así: 1º) Ricardo Faglia, 2º) Pedro Bassini, 3º) Ricardo Argentino, 4º) Alfredo Belluschi, 5º) Aldo Calderón. La historia futura dará vuelta la encuesta.
Otra orquesta importante de esos años en la Chicago Argentina, como se denominara en los años 30 a Rosario, fue la de Raúl Higinio Bianchi, pianista, director, compositor y arreglador. nacido en 1904. Estudió música en el Conservatorio de quien sería futuro Director de la Sinfónica de Rosario: José Francisco Berrini. Allí se recibirá de maestro, pero cuando aún tiene pantalones cortos, actúa en el cine Empire, tocando música clásica en la época del cine mudo.
El bandoneonista y empresario Carlos Leanza lo invita a formar en la orquesta que tendrá espacios preferentes en radio. Según testimonios de la época, Leanza le imprime un tono fresediano a la orquesta y se constituye en un claro ejemplo evolutivo del tango en Rosario, logrando lineamientos estéticos y profesionales más evolucionados, que otros músicos tomarán como ejemplo. El cantor era al principio Ángel Gandino El entrerriano, que venía de integrar en Rosario el dúo Gandino-Chavero (Atahualpa Yupanqui) .
En 1936, Leanza se convierte definitivamente en empresario, toma un local grande en la Avenida Costanera y Raúl Bianchi pasa a dirigir la orquesta desde el piano. El contrabajista de esa orquesta será inicialmente Juan José Fantín, que posteriormente realizará su carrera en Buenos Aires, integrándose en las orquestas de Antonio Rodio, Alfredo Gobbi (en su debut en la Confitería Sans Souci en 1942), o Argentino Galván, Julio De Caro y Ángel D'Agostino entre otras.
La orquesta, como tantas, irá teniendo cambios, ingresando en 1952 como primer bandoneón Osvaldo Marinero Montes y como cantor Alfredo Belluschi (luego Belusi), que más tarde harán gran carrera en Buenos Aires.
Con el recuerdo de estas dos fomaciones que contribuyeron a sentar baza en Rosario, contribuimos a hacer justicia con intérpretes que destacaron en el interior del país y que fueron bastantes más.
Y podemos escucharlas en sendos acetatos. Primero la Orquesta de Raúl Bianchi y el cantor Roberto Morel, en el valsecito: Serenata a mi amada, grabado en 1956, Y a continuación, el conjunto de Ángel María Bellía y el tango de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno: Yo te bendigo, que canta Pedro Bassini, de 1952.
Raúl Bianchi - Ricardo Morel - Serenata a mi amada
Ángel Bellía-Pedro Bassini - Yo te bendigo
Por eso creo que merecían esta página en el Blog y hoy traigo a dos orquestas de esa capital que Agustín Irusta ensalza en la zamba que compusiera con Lito Bayardo: Rosario de Santa Fe. La primera de esas orquestas es la del bandoneonista Ángel María Bellía.
Nació en Rosario, y fue uno de los cinco hijos de una familia italiana, de las tantas que se radicarían en esa provincia. Su padre le vió las aptitudes musicales y le compró un bandoneón, cuando era niño. A los doce años ya tenía el bandoneón en sus manos y luego de arduos estudios con dos profesores pasa a tocar con 14 años, en cafetines rosarinos. Su buena técnica es el trampolín que le permite integrarse en orquestas como las de Nicolás Barbato, Salvador Eskenazi o Alejandro Migliazzo.
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| La Orquesta de Ángel Bellía (1º izq.) en Radio Litoral de Rosario. |
En 1939 forma en la Orquesta Maipo, de Domingo Sala, y luego en la de José Alberto Migliazzo. En 1941 se casa y acude a la llamada de Buenos Aires donde toma parte en algunas orquestas como la de Roberto Zerrillo y regresará a Rosario para alistarse como primer bandoneón en el conjunto de Luis Chera entre 1944 y 1945. También será el primer bandoneón del conjunto de José Sala, quizás la orquesta de más arrastre en la zona.
En 1945 estará al frente de su primera orquesta, que actúa en Radio Litoral y también toca diariamente en la rambla Alberdi, junto a la jazz de Ery Mastro. Con una popularidad ganada a pulso, transita los mejores escenarios de la capital santafecina. Sus cantores Ricardo Faglia y Pedro Bassini ocupan los primeros lugares de las preferencias del público según una encuesta realizada en 1948 y que los muestra así: 1º) Ricardo Faglia, 2º) Pedro Bassini, 3º) Ricardo Argentino, 4º) Alfredo Belluschi, 5º) Aldo Calderón. La historia futura dará vuelta la encuesta.
Otra orquesta importante de esos años en la Chicago Argentina, como se denominara en los años 30 a Rosario, fue la de Raúl Higinio Bianchi, pianista, director, compositor y arreglador. nacido en 1904. Estudió música en el Conservatorio de quien sería futuro Director de la Sinfónica de Rosario: José Francisco Berrini. Allí se recibirá de maestro, pero cuando aún tiene pantalones cortos, actúa en el cine Empire, tocando música clásica en la época del cine mudo.
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| La orquesta de Raúl Bianchi (der.), Alfredo Belusi arriba (der,) y abajo centro Osvaldo Montes |
En 1936, Leanza se convierte definitivamente en empresario, toma un local grande en la Avenida Costanera y Raúl Bianchi pasa a dirigir la orquesta desde el piano. El contrabajista de esa orquesta será inicialmente Juan José Fantín, que posteriormente realizará su carrera en Buenos Aires, integrándose en las orquestas de Antonio Rodio, Alfredo Gobbi (en su debut en la Confitería Sans Souci en 1942), o Argentino Galván, Julio De Caro y Ángel D'Agostino entre otras.
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| Osvaldo Montes |
La orquesta, como tantas, irá teniendo cambios, ingresando en 1952 como primer bandoneón Osvaldo Marinero Montes y como cantor Alfredo Belluschi (luego Belusi), que más tarde harán gran carrera en Buenos Aires.Con el recuerdo de estas dos fomaciones que contribuyeron a sentar baza en Rosario, contribuimos a hacer justicia con intérpretes que destacaron en el interior del país y que fueron bastantes más.
Y podemos escucharlas en sendos acetatos. Primero la Orquesta de Raúl Bianchi y el cantor Roberto Morel, en el valsecito: Serenata a mi amada, grabado en 1956, Y a continuación, el conjunto de Ángel María Bellía y el tango de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno: Yo te bendigo, que canta Pedro Bassini, de 1952.
Raúl Bianchi - Ricardo Morel - Serenata a mi amada
Ángel Bellía-Pedro Bassini - Yo te bendigo
jueves, 19 de marzo de 2015
Biografía de Francisco Canaro
Como les hablaba estos días de la obra enorme de este hombre nacido en San José (Uruguay) y radicado con su familia en Buenos Aires, cuando era un niño, junto a sus hermanos, ya que la prole del matrimonio italiano llegó a diez hijos. Pirincho, como lo bautizó la comadrona que asistió al parto, no tuvo prácticamente colegio y se crió en la más absoluta pobreza, por lo cual debió trabajar desde pequeño para ayudar al sostenimiento de la familia.
Por ello es mucho más valiosa su obra dentro del tango, y todas las aventuras que emprendió dentro del mismo, generalmente con resultado feliz. Pero, mejor que contarlo yo, es verlo adecuadamente en este documento que me cedió un gran tanguero, el amigo Ruben, como los otros anteriores de D'Arienzo y Di Sarli, y disfrutarlo junto con la música.
Pasarán un buen rato.
Biografía de Francisco Canaro
Por ello es mucho más valiosa su obra dentro del tango, y todas las aventuras que emprendió dentro del mismo, generalmente con resultado feliz. Pero, mejor que contarlo yo, es verlo adecuadamente en este documento que me cedió un gran tanguero, el amigo Ruben, como los otros anteriores de D'Arienzo y Di Sarli, y disfrutarlo junto con la música.
Pasarán un buen rato.
Biografía de Francisco Canaro
martes, 17 de marzo de 2015
El Quinteto Pirincho
Francisco Canaro, pese a todas las invectivas y pullas creadas sobre su persona y sus actos, fue no sólo director y compositor de éxito, sino un hombre imaginativo, ambicioso y constante ideólogo y creador de oportunidades para él, sus hermanos, y los músicos que lo acompañaron en todas sus aventuras. Si bien su trayectoria como ejecutante es muy poca cosa, en el resto de sus emprendimientos musicales, acertó casi siempre.
Fue prácticamente el creador de las Revistas musicales con el tango como única expresión. Llevó el tango al cine, como productor aunque fuese el único oficio que le dió pérdidas. Creó una plaza importante en Europa con su orquesta, y luego le dejó la misma a sus hermanos que explotaron la veta en el Viejo continente durante años. Creó el trío Irusta-Fugazot-Demare que fue un bombazo. Y sería la persona decisiva en la fundación de SADAIC, la Sociedad que protegería los derechos autorales para siempre. Además, acudió al remate del terreno ubicado en la calle Lavalle 1545, con Agusto P. Berto y Luis Riccardi. La base de salida de la subasta era de 87.000 pesos. Pirincho ofreció 88.000 (pensando en pagar más) y nadie subió el precio por lo cual fue una verdadera ganga, y por la cual recibirían luego numerosas contraofertas, que serían desechadas.
Pero hoy me quería dedicar a su Quinteto Pirincho que formó con la idea de grabar discos, aunque jamás tocarían en público. Y resultó otra iniciativa idea brillante, que aún al día de hoy sigue rindiendo buenos dividendos. El Mismo Francisco Canaro lo cuenta en sus Memorias.
-Siempre me alentaron inquietudes por el propio espíritu del tango, y buscando lograr un ritmo bien acompasado del cien por ciento, creo haberlo logrado con el Quinteto Pirincho, a cuyo fin, y a pesar de haber sido el creador del cantor con la orquesta típica, eliminé ese elemento, porque el cantor de orquesta, en su afán de personal lucimiento, no siempre se ajusta al ritmo preciso, e impensadamente, sin quererlo, se aparta del compás que, aunque sea poco, queda retrasado y desvirtúa la armonía de la orquesta.
-El Quinteto Pirincho, sin haber actuado nunca en público y sin más propaganda que el vínculo del propio disco, se hizo prontamente popular por su creciente éxito, llegando a superar las ventas de mi propia orquesta.
- El Quinteto estaba compuesto por los siguientes instrumentos: piano, bandoneón, dos violines y contrabajo, bajo mi tesonera y vigilante dirección, procurando obtener en todo lo posible ritmo y compás. Salvo contadas excepciones, para grabar con el Quinteto seleccioné casi en su totalidad, tangos de la Guardia Vieja, para conservar mayor pureza en la coordinación de sonidos.
El Quinteto debutaría en el disco el 14 de diciembre de 1940 y dio por finalizadas sus actuaciones en 1964. Incluso fueron contratados en Radio, señal de la popularidad del conjunto. Previamente Canaro también armó el Quinteto Don Pancho con la misma finalidad, aunque no llegó a tener la repercusión del que le sucediera.
Francisco Canaro fallecería en ese año 1964, y varios de los músicos que habían actuado en el Quinteto a lo largo de toda su trayectoria de 23 años, decidieron continuar con la obra de su director y sucesivamente lo dirigirían Antonio D'Alesandro, Federico Scorticati, Oscar Bassil (que fue con el Quinteto a Japón y grabó allí) y Jorge Dragone con Rafaela Canaro, la hija de Pirincho. Pasaron muchos músicos por el Quinteto que, pese a ello mantuvo siempre el tono, especialmente guiado por el bandoneón de Minotto, y sus sucesores Scorticati o Bassil.
Voy a recordar a aquel Quinteto que huzo roncha durante años en el ambiente tanguero, con dos grabaciones. Primero con el tango del propio Canaro: El alacrán, grabado en 1959. Y seguidamente la milonga del mismo Canaro: Milongón, registrado en 1952.
Francisco Canaro - Quinteto Pirincho - El alacrán
Francisco Canaro - Quinteto Pirincho - Milongón
Y también podemos ver en la sala de grabación al Quinteto Francisco Canaro, ya desaparecido el fundador, con algunos de sus puntales como Antonio D'Alesandro, el gran Federico Scorticati en el fueye ( y su manera insólita de tocar con toda la mano pasando la correa), o el pianista Oscar Sabino. Lo hacen con el tango de Juan Bergamino: Joaquina.
Y de la gira que hiciera el Quinteto en 1992 a Japón, los vemos con el bandoneón de Oscar Bassil al frente, ejecutando la milonga del propio Bassil: Orillera.
Fue prácticamente el creador de las Revistas musicales con el tango como única expresión. Llevó el tango al cine, como productor aunque fuese el único oficio que le dió pérdidas. Creó una plaza importante en Europa con su orquesta, y luego le dejó la misma a sus hermanos que explotaron la veta en el Viejo continente durante años. Creó el trío Irusta-Fugazot-Demare que fue un bombazo. Y sería la persona decisiva en la fundación de SADAIC, la Sociedad que protegería los derechos autorales para siempre. Además, acudió al remate del terreno ubicado en la calle Lavalle 1545, con Agusto P. Berto y Luis Riccardi. La base de salida de la subasta era de 87.000 pesos. Pirincho ofreció 88.000 (pensando en pagar más) y nadie subió el precio por lo cual fue una verdadera ganga, y por la cual recibirían luego numerosas contraofertas, que serían desechadas.
Pero hoy me quería dedicar a su Quinteto Pirincho que formó con la idea de grabar discos, aunque jamás tocarían en público. Y resultó otra iniciativa idea brillante, que aún al día de hoy sigue rindiendo buenos dividendos. El Mismo Francisco Canaro lo cuenta en sus Memorias.
-Siempre me alentaron inquietudes por el propio espíritu del tango, y buscando lograr un ritmo bien acompasado del cien por ciento, creo haberlo logrado con el Quinteto Pirincho, a cuyo fin, y a pesar de haber sido el creador del cantor con la orquesta típica, eliminé ese elemento, porque el cantor de orquesta, en su afán de personal lucimiento, no siempre se ajusta al ritmo preciso, e impensadamente, sin quererlo, se aparta del compás que, aunque sea poco, queda retrasado y desvirtúa la armonía de la orquesta.
-El Quinteto Pirincho, sin haber actuado nunca en público y sin más propaganda que el vínculo del propio disco, se hizo prontamente popular por su creciente éxito, llegando a superar las ventas de mi propia orquesta.
- El Quinteto estaba compuesto por los siguientes instrumentos: piano, bandoneón, dos violines y contrabajo, bajo mi tesonera y vigilante dirección, procurando obtener en todo lo posible ritmo y compás. Salvo contadas excepciones, para grabar con el Quinteto seleccioné casi en su totalidad, tangos de la Guardia Vieja, para conservar mayor pureza en la coordinación de sonidos.
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| El Quinteto. Alegre (contrabajo) Sabino (piano), Minotto (Bandoneón), Scaglione-D'Alesandro (violines). Y el director. |
El Quinteto debutaría en el disco el 14 de diciembre de 1940 y dio por finalizadas sus actuaciones en 1964. Incluso fueron contratados en Radio, señal de la popularidad del conjunto. Previamente Canaro también armó el Quinteto Don Pancho con la misma finalidad, aunque no llegó a tener la repercusión del que le sucediera.
Francisco Canaro fallecería en ese año 1964, y varios de los músicos que habían actuado en el Quinteto a lo largo de toda su trayectoria de 23 años, decidieron continuar con la obra de su director y sucesivamente lo dirigirían Antonio D'Alesandro, Federico Scorticati, Oscar Bassil (que fue con el Quinteto a Japón y grabó allí) y Jorge Dragone con Rafaela Canaro, la hija de Pirincho. Pasaron muchos músicos por el Quinteto que, pese a ello mantuvo siempre el tono, especialmente guiado por el bandoneón de Minotto, y sus sucesores Scorticati o Bassil.
Voy a recordar a aquel Quinteto que huzo roncha durante años en el ambiente tanguero, con dos grabaciones. Primero con el tango del propio Canaro: El alacrán, grabado en 1959. Y seguidamente la milonga del mismo Canaro: Milongón, registrado en 1952.
Francisco Canaro - Quinteto Pirincho - El alacrán
Francisco Canaro - Quinteto Pirincho - Milongón
Y también podemos ver en la sala de grabación al Quinteto Francisco Canaro, ya desaparecido el fundador, con algunos de sus puntales como Antonio D'Alesandro, el gran Federico Scorticati en el fueye ( y su manera insólita de tocar con toda la mano pasando la correa), o el pianista Oscar Sabino. Lo hacen con el tango de Juan Bergamino: Joaquina.
Y de la gira que hiciera el Quinteto en 1992 a Japón, los vemos con el bandoneón de Oscar Bassil al frente, ejecutando la milonga del propio Bassil: Orillera.
lunes, 16 de marzo de 2015
Dos perlitas
En las milongas de los primeros años cincuenta, se bailaba con aquellos discos de pasta de 78rpm. Los discjockeys de entonces ponían un tango por ambas caras (que podía ser un tango y un vals o milonga) y uno de jazz (que incluía música caribeña o brasileña). Y recuerdo que era bastante común que en este primer género se escuchara La vestida de rojo, una rumba movidita ejecutada por la orquesta de Harry Roy, que aparecía en la película Por unos ojos negros, en 1935.
Se trata de un director y clarinetista inglés nacido en Londres ( 1900/1971) como Harry Lipman, que tuvo mucha trascendencia en su época. Había arrancado con una banda junto a su hermano Sidney -pianista- a la que llamaron El Danrnswells. En la década de los años veinte llegaron a tocar en sitios de mucho prestigio como el London Coliseum y otros. Fueron cambiando los nombres de su banda y estuvieron tres años en el Café de París. Llamados The Original Five y The Original Crichton recorrerían lugares tan distintos como Sudáfrica, Australia o Alemania.
Poseedor de un prestigio personal adquirido por sus condiciones de director y ejecutante logró formar bandas que arrastraron mucho público, vendieron discos en grandes proporciones y a la vez supo demostrar condiciones artísticas que lo llevaron a incursionar en el cine. Conocería a Elizabeth Brook, con quien coincidió en un par de filmes (Ritmo Chantaje y Todo es ritmo); ella era hija del rajá blanco de Sarawak -Malasia- y se casarían en 1935.
Cuando llegaron los duros años de la guerra, Harry Roy acudió con su banda, llamada entonces Tiger Ragamuffins, a entretener a los soldados británicos en Medio Oriente. Viajaría a Estados Unidos donde era muy apreciado musicalmente pero le negaron el permiso de trabajo, quizás porque no tuvo la picardía de Francisco Canaro y otros argentinos que se inventaron diversas tretas para poder trabajar en Europa.
En cambio realizó una gira por varios países de Sudamérica donde supieron recibirlos con los brazos abiertos y permaneció largo tiempo recorriéndolos con sus músicos. En Argentina, concretamente estuvo en 1938 y fue contratado por Radio El Mundo y actuó en cines, teatros y boites, con mucha aceptación popular, dada la espectacularidad de su Banda. Su orquesta provocó una verdadera revolución en el ambiente y con ella se despertó el interés de los músicos locales para dedicarse al jazz. La orquesta de Héctor Lomuto se inició precisamente en este género musical por la conmoción que había producido el clarinetista inglés con su banda.
Precisamente, todo este introito me sirve para traer a colación que le gustó mucho el tango y algunas orquestas de entonces que estaban golpeando con todo su arsenal de música renovadora a las puertas de la década del cuarenta. El famoso pianista y director inglés, Stanley Black había hecho hecho el arreglo de dos tangos famosos como La cumparsita y Sentimiento gaucho y les dió un ritmo de rumba. Harry Roy grabó ambos arreglos con su banda y los tocó en su gira sudamericana.
Se trata de un director y clarinetista inglés nacido en Londres ( 1900/1971) como Harry Lipman, que tuvo mucha trascendencia en su época. Había arrancado con una banda junto a su hermano Sidney -pianista- a la que llamaron El Danrnswells. En la década de los años veinte llegaron a tocar en sitios de mucho prestigio como el London Coliseum y otros. Fueron cambiando los nombres de su banda y estuvieron tres años en el Café de París. Llamados The Original Five y The Original Crichton recorrerían lugares tan distintos como Sudáfrica, Australia o Alemania.
Poseedor de un prestigio personal adquirido por sus condiciones de director y ejecutante logró formar bandas que arrastraron mucho público, vendieron discos en grandes proporciones y a la vez supo demostrar condiciones artísticas que lo llevaron a incursionar en el cine. Conocería a Elizabeth Brook, con quien coincidió en un par de filmes (Ritmo Chantaje y Todo es ritmo); ella era hija del rajá blanco de Sarawak -Malasia- y se casarían en 1935.
Cuando llegaron los duros años de la guerra, Harry Roy acudió con su banda, llamada entonces Tiger Ragamuffins, a entretener a los soldados británicos en Medio Oriente. Viajaría a Estados Unidos donde era muy apreciado musicalmente pero le negaron el permiso de trabajo, quizás porque no tuvo la picardía de Francisco Canaro y otros argentinos que se inventaron diversas tretas para poder trabajar en Europa.
En cambio realizó una gira por varios países de Sudamérica donde supieron recibirlos con los brazos abiertos y permaneció largo tiempo recorriéndolos con sus músicos. En Argentina, concretamente estuvo en 1938 y fue contratado por Radio El Mundo y actuó en cines, teatros y boites, con mucha aceptación popular, dada la espectacularidad de su Banda. Su orquesta provocó una verdadera revolución en el ambiente y con ella se despertó el interés de los músicos locales para dedicarse al jazz. La orquesta de Héctor Lomuto se inició precisamente en este género musical por la conmoción que había producido el clarinetista inglés con su banda.
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| Harry Roy |
Precisamente, todo este introito me sirve para traer a colación que le gustó mucho el tango y algunas orquestas de entonces que estaban golpeando con todo su arsenal de música renovadora a las puertas de la década del cuarenta. El famoso pianista y director inglés, Stanley Black había hecho hecho el arreglo de dos tangos famosos como La cumparsita y Sentimiento gaucho y les dió un ritmo de rumba. Harry Roy grabó ambos arreglos con su banda y los tocó en su gira sudamericana.
Y yo arranco la semana precisamente con esas dos perlitas. Los tangos de Gerardo Matos Rodríguez y Francisco y Rafael Canaro, respectivamente, por la banda de Harry Roy.
domingo, 15 de marzo de 2015
D'Arienzo y La cumparsita
Los milongueros asocian este tango inmortal con El Rey del compás porque revolucionó todo el mercado con su grabación. Y porque se impuso como cierre de las milongas de los años cincuenta en todos los clubes de Buenos Aires. Era como el gran postre de la gran cena. Y quedarse sin bailar este último tango significaba toda una frustración.
Fue además el tema que más veces grabó, hasta en 7 oportunidades. En los años 1928 y 1929, con las voces de Carlos Dante y Raquel Notar, respectivamente, para el sello Electra, propiedad de su tío, Alfredo Améndola. Y luego para el sello Victor en otras cinco placas, en los años 1937, 1943, 1951, 1963 y 1971. La placa de 1951 tenía en la otra faz, la milonga de Pintín Castellanos La puñalada, que también registró en cuatro ocasiones, y batió records de venta.
Siempre recuerdo a los muchachos reunidos para escucharla y también la revolución que se armaba en las milongas con este disco. Fulvio Salamanca tuvo especial intervención en los arreglos y se nota su sabia mano en el resultado final. Una obra maestra y super milonguera.
Mi amigo Lito me manda este apunte que transcribo a continuación y que refleja con fidelidad lo que fué este registro en el ambiente tanguero.
-Escucharás a continuación La cumparsita por la orquesta de Juan D'Arienzo. Esta es la versión del año 1951, quizás la más famosa de todas.
-Presten atención al toque magistral del piano a cargo de Fulvio Salamanca, que le imprimió el clásico compás a la orquesta, una variación moderna y menos eléctrica, que la que le impusiera Rodolfo Biagi.
-Escucha a Enrique Alessio, primer bandoneón, en su famosa variación del segundo coro, magistral, sin palabras.
- No dejes de lado la melancolía del final, con el toque impecable del primer violín de la orquesta, Cayetano Puglisi.
-Finalmente, la perfecta sincronización instrumental que en corto tiempo le diera a Juan D'Arienzo el acertado calificativo de El Rey del compás.
-Esta Cumparsita es una obra maestra de interpretación que recorrió el mundo en grabaciones y sólo en Japón se vendieron más de doscientas mil placas.
Prosigue con un par de consideraciones más, pero con esas pequeñas frases sintetiza lo que representó esa placa, que mereció el homenaje de seguir cerrando las milongas en medio mundo, hasta el día de hoy.
Y acá está esa joya para alegrarnos la domenica. ¡Qué polenta per favore!
La cumparsita - Juan D'Arienzo - 1951
Fue además el tema que más veces grabó, hasta en 7 oportunidades. En los años 1928 y 1929, con las voces de Carlos Dante y Raquel Notar, respectivamente, para el sello Electra, propiedad de su tío, Alfredo Améndola. Y luego para el sello Victor en otras cinco placas, en los años 1937, 1943, 1951, 1963 y 1971. La placa de 1951 tenía en la otra faz, la milonga de Pintín Castellanos La puñalada, que también registró en cuatro ocasiones, y batió records de venta.
Siempre recuerdo a los muchachos reunidos para escucharla y también la revolución que se armaba en las milongas con este disco. Fulvio Salamanca tuvo especial intervención en los arreglos y se nota su sabia mano en el resultado final. Una obra maestra y super milonguera.
Mi amigo Lito me manda este apunte que transcribo a continuación y que refleja con fidelidad lo que fué este registro en el ambiente tanguero.
-Escucharás a continuación La cumparsita por la orquesta de Juan D'Arienzo. Esta es la versión del año 1951, quizás la más famosa de todas.
-Presten atención al toque magistral del piano a cargo de Fulvio Salamanca, que le imprimió el clásico compás a la orquesta, una variación moderna y menos eléctrica, que la que le impusiera Rodolfo Biagi.
-Escucha a Enrique Alessio, primer bandoneón, en su famosa variación del segundo coro, magistral, sin palabras.
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| D'Arienzo y Alessio |
- No dejes de lado la melancolía del final, con el toque impecable del primer violín de la orquesta, Cayetano Puglisi.
-Finalmente, la perfecta sincronización instrumental que en corto tiempo le diera a Juan D'Arienzo el acertado calificativo de El Rey del compás.
-Esta Cumparsita es una obra maestra de interpretación que recorrió el mundo en grabaciones y sólo en Japón se vendieron más de doscientas mil placas.
Prosigue con un par de consideraciones más, pero con esas pequeñas frases sintetiza lo que representó esa placa, que mereció el homenaje de seguir cerrando las milongas en medio mundo, hasta el día de hoy.
Y acá está esa joya para alegrarnos la domenica. ¡Qué polenta per favore!
La cumparsita - Juan D'Arienzo - 1951
sábado, 14 de marzo de 2015
BIEN MILONGA
Utilizo el nombre del tango de Ismael Spitalnik, y toda la artillería musical de la década del cuarenta con el fin de armar una milonga para exquisitos. Para aquellos que saben degustar la música y los inspira para bailar. Pero además tenemos un piso que está a tono con la música y la milonga, porque no hay nada como un buen piso de madera, bien cuidado y lustrado, para dibujar armonías en el piso.
Si en algo se destaca BIEN MILONGA es en estos apartados fundamentales para el desarrollo de unas noches a tutiplén. Los tesoros hay que saber cuidarlos y los códigos, las formas y el elemento vital que aprendimos en los clubes porteños y alimenta las veladas bailables: La música, es en lo que más tiempo me demoro para no errarle a la Selección y alimentar la fiebre milonguera de los que acuden al cálido recinto.
Y para todos aquellos que dice que "Pugliese no se puede bailar", les traigo esta demostración que hicieron en 2004, esa entrañable pareja de Javier y Geraldine, en Porteño y bailarín. Se despachan con una maravillosa creación en el suelo, del tango de Mario Soto y Jorge Caldara: Pasional, por Osvaldo Pugliese con la voz del flaco Alberto Morán.
Y a continación se mandan con la milonga de Santini y Planells del Campo: Flor de Monserrat, por Rodolfo Biagi, cantando Alberto Amor.
Bellezas.
Si en algo se destaca BIEN MILONGA es en estos apartados fundamentales para el desarrollo de unas noches a tutiplén. Los tesoros hay que saber cuidarlos y los códigos, las formas y el elemento vital que aprendimos en los clubes porteños y alimenta las veladas bailables: La música, es en lo que más tiempo me demoro para no errarle a la Selección y alimentar la fiebre milonguera de los que acuden al cálido recinto.
Y para todos aquellos que dice que "Pugliese no se puede bailar", les traigo esta demostración que hicieron en 2004, esa entrañable pareja de Javier y Geraldine, en Porteño y bailarín. Se despachan con una maravillosa creación en el suelo, del tango de Mario Soto y Jorge Caldara: Pasional, por Osvaldo Pugliese con la voz del flaco Alberto Morán.
Y a continación se mandan con la milonga de Santini y Planells del Campo: Flor de Monserrat, por Rodolfo Biagi, cantando Alberto Amor.
Bellezas.
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