Este tango fue compuesto en 1929, por Lorenzo Traverso y Julio Pollero. Éste último se llamaba en realidad Julio Fava, tocaba el violín y el piano en actuaciones orquestales y había entablado una linda amistad con Carlos Gardel. Nacido en Colonia (Uruguay), debutó tempranamente como pianista en la orquesta de Francisco Canaro y luego tuvo la propia, en yunta con el violinista Agesilao Ferrazzano.
Traverso era empresario y dueño del teatro Soleil Este teatro estaba ubicado en la zona del Abasto, en Buenos Aires, y fue un importante punto de encuentro cultural e histórico. En su escenario actuaron e iniciaron grandes figuras, incluyendo al mismísimo Carlos Gardel, con quien Traverso entabló una sólida amistad que perduró en el tiempo.
Tania estrenó "Uno y uno" con éxito y Gardel que la escuchó, decidió incoporarlo a su repertorio de inmeditato. Lo grabó con sus guitarristas Aguilar y Barbieri el 8 de agosto de 1929, dándole el pase a la popularidad permanente. Ingresó en el repertorio de cantantes y orquestas y todavía podemos escuchar las versiones de Canaro-Charlo, o Francini-Pontier-Berón que siguen sonando lindo.
Los versos "le cantan la justa" al personaje que la iba de ganador con las mujeres y también en el juego. Que siempre lucía pinta y se hacía admirar por las muchachadas del conventillo. Pero la suerte se le dio vuelta y entonces aparecen todos sus defectos, enchufados por el que le canta la tosca por su venida para abajo en todos los aspectos.
pretencioso cuando curda,
engrupido y charlatán.
Se te dio vuelta la taba,
hoy andás hecho un andrajo;
has descendido tan bajo
que ni bolilla te dan.
decía siempre: "Mucha efe
me tengo pa' tayador"?
¿Dónde están aquellos briyos
y de vento aquel pacoy,
que disqueabas, poligriyo,
con las minas del convoy?
¿Y esos jetras tan costosos,
funyi y tarros de un color,
que de puro espamentoso
los tenías al por mayor?
¿Y esas grelas que engrupido
te tenían con su amor?
¿No manyás que vos has sido
un mishé de lo mejor?
de cincuenta ganadores;
ya no hay tarros de colores
ni hay almuerzo en el Julién.
Ya no hay paddock en las carreras,
y hoy, si no te ve ninguno,
te acoplás con uno y uno...
¡Qué distinto era tu tren!


No hay comentarios:
Publicar un comentario