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jueves, 12 de marzo de 2015

Adolfo Carabelli

Aunque no haya sido un tanguero de pura cepa, este pianista nacido en San Fernando a orillas del Río de la Plata, formado académicamente como pianista de altos vuelos, pasaría a la historia de la música popular por haber dirigido la Orquesta del Sello Victor, bajo su nombre, por indicación de este sello y dando comienzo a una sucesión de conjuntos bajo el paraguas de la misma discográfica, que tuvieron un tono distinto, particular que sigue vigente en el gusto de los bailarines.

Carabelli fue enviado por sus padres a Italia para perfeccionarse cuando tenía 15 años. Permaneció allí, y en el Conservatorio de Bologna, recibiría lecciones de grandes maestros de la época musicalmente gloriosa de dicho país. Se recibió con todos los plácemes de sus profesores y al regreso, con 21 años, seguiría estudiando con Alberto D'Erasmo entre otros, lo que le permitiría alcanzar un nivel muy alto, que a la hora de incursionar en la música popular se haría notar y cómo.

                                                       


No era ésa la meta de Carabelli que tocaría la música clásica en un Trío, en confiterías distinguidas donde las damas iban a tomar el té, en salones y lugares de expansión nocturnos. Cuando llegó el jazz al Cono Sur, Carabelli se entusiasmo con este ritmo, a tal punto, que reunió a una conjunción de músicos de buena formación y fundó la jazz band, que llevaba el nombre de su director.

También actuaría en teatros, Café-concerts, y en sitios veraniegos con este conjunto al que denominó en sus comienzos como River Jazz Band, siendo precursor en tal instancia, de este ritmo en Argentina. Las partituras se las propocionaba un pianista ruso que llegó con la famosa bailarina Ana Pávlova, apellidado Lipoff, con quien incluso llegarían a tocar juntos.

En la orquesta de Carabelli se apuntaría como violinista Eduardo Armani en sus comienzos y le serviría de trampolín para proyectarse en ese ritmo -previo paso por el tango- años más tarde. Armani también había integrado la orquesta de Lipoff acompañando a la Pávlova. La orquesta de Carabelli pasó a grabar en el Sello Electra, de Alfredo Améndola (tío de Juan D'Arienzo) y de allí saltaría a la RCA Victor, que inicialmente lo contrató como asesor artístico.

                                   
Carabelli está sentado detrás de Vardaro, entre Petrucelli y Ciriaco Ortiz


En la medida que Carabelli fue demostrando su capacidad musical, y dado el auge que comenzaba a tener el tango en esos momentos, le encomendaron la formación de una Orquesta Típica. Fue allí donde el hombre supo escoger entre los más capacitados ejecutantes de aquel momento para conformar el conjunto que bajo su nombre o como Típica Victor, dejaría una larga colección de títulos, con diferentes integrantes y directores. Carabelli no abandonaría el jazz, pero al tango le daría un barniz progresista y la prueba está en esos discos que siguen alimentando el alma y los pies de los bailarines.

Ya Julio De Caro había comenzado con la jerarquización del tango y Carabelli supo aportar sus grandes conocimientos musicales para extirpar del género a los intuitivos, dándole paso a los músicos bien formados. Por esa orquesta, que nunca acatuó en público,  pasaron nombres como los de Elvino Vardaro, Luis Petrucelli -que le sucedería en la conducción del conjunto- Ciriaco Ortiz, Federico Scorticati, Carlos Marcucci, Pedro Laurenz, Manlio Francia, Agesilao Ferrazzano, Aníbal Troilo, Cayetano Puglisi, Eugenio Nóbile, Orlando Carabelli (hermano de Adolfo), Mario Maurano y otros.

                                               


Tenía 41 años, cuando Adolfo Carabelli se retiró de la RCA y de las actuaciones para recluirse en su domicilio de San Fernando, donde montaría un conservatorio, del cual saldrían pupilos como su vecino Francisco Pracánico. Alejado del público, de las orquestas y del éxito por un problema personal que no pudo resolver, moriría joven con 47 años, olvidado por la gente, pero con el recuerdo permanente de los músicos que lo conocieron y trataron. Su legado sirvió de modelo para posteriores generaciones cuando el tango entró en la senda de la perdurabilidad.

Hoy quiero recordarlo con dos temas de la Típica Adolfo Carabelli. En primer término, Inspiración, de Peregrino Paulos y Luis Rubistein, cantando Alberto Gómez. Lo grabaron el 17 de junio de 1932.  Y a continuación de Arturo De Bassi, El caburé, registrado ese mismo año. Vale la pena acotar que estos temas los grababa a la par de música de jazz, pasodobles y páginas de otros géneros.

19- Inspiración - Adolfo Carabelli-Alberto Gómez

13- El caburé - Adolfo Carabelli

martes, 10 de marzo de 2015

La Orquesta Columbia

Los sellos discográficos que vieron la potencia del tango como elemento comercial, no sólo contrataron a las orquestas y cantores que brillaban en aquellos momentos iniciales del género, sino que incluso llegaron a formar conjuntos con el nombre del Sello.

Así sucedió con la Típica Victor, la Típica Brunswick, o la Columbia que lucían el nombre de la grabadora y se integraban con los distintos músicos que ya grababan con sus respectivas orquestas en el Sello de marras. Algunas alcanzaron más suceso que otras, como en el caso de la Victor, que estuvo imprimiendo discos sin parar desde fines de 1925 hasta 1944, ininterrumpidamente.

La Victor tuvo varios directores pero los músicos que alternaban eran generalmente los mismos, con algunos cambios que se iban produciendo por la aparición de orquestas nuevas y ejecutantes que integrantes dichos conjuntos y eran artistas de la propia compañía.

                                               


La Brunswick y Columbia intentaron tal empeño y anunque contaron con buenos instrumentistas y directores no llegaron a tener nunca el éxito de ventas de la Victor, pese a que el mercado estaba en alza constante y las orquestas estrenaban temas nuevos y exitosos en forma permanente. A la vez se formaban conjuntos a una velocidad increíble y los músicos pasaban de una orquesta a otra, o de ejecutantes a directores con la misma celeridad.

La Típica Columbia no alcanzó a tener peso en esa puja porque en realidad, la orquesta de dicho sello grabó más temas de otros géneros que tangos, escasamente injertados en los discos que salían al mercado. Los pasodobles, por ejemplo, tenían cierta preeminencia buscando interesar a la masa de inmigrantes españoles que no cesaban de desembarcar en el puerto de Buenos Aires, debido a los problemas de guerras y miserias en el Viejo continente.

                                     
El pianista y director Alberto Castellanos


 Hay que tener en cuenta que la idea de las grabadoras fue imprimir discos para la venta, bajo el rótulo del Sello, con músicos de primera línea, pero jamás actuarían en público con esta marca. Por eso, Carabelli, Fresedo, Petrucelli, Maurano o Maffia, tanto podrían grabar con sus propias orquestas que hacerlo anónimanente bajo el paraguas de la marca discográfica.


La menos afortunada de estas experiencias, incluso por los motivos citados, fue la Típica Columbia perteneciente a este sello. Que pese  a contar en sus filas  con Aieta, Joaquín Mora, Minotto y otros nombres de peso, incluídos los vocalistas (Tania, Roberto Maida, Famá) no pudo imponer sus creaciones. Entre 1929 y 1932,  la orquesta fue dirigida por el pianista Alberto Castellanos, el mismo que acompañaría a Carlos Gardel en su aventura estadounidense. Los estribillistas eran Ernesto Famá, Jorge Omar y Antonio Buglione, que además fungía como violinista en los conjuntos.

Hoy traigo a esta orquesta al Blog en dos temas grabados por la misma. El primero es el tango de José Luis Padula, con letra de Lito Bayardo: 9 de julio, grabado en 1931, y cantado por Ernesto Famá. Y el tango Bordoneando, del violinista y compositor Pedro Sofía que dedicó buena parte de su vida a componer  música de cámara. Este tema es todo un hallazgo por la interpretación y el tono milonguero.

Orquesta Columbia- Ernesto famá - 9 de julio

16- Orquesta Columbia - Bordoneando


lunes, 9 de marzo de 2015

Juan D'Arienzo - Documental

Este regalo no tiene desperdicio. Los que tuvimos la suerte de vivirlo en vivo y en  directo, a través de la radio, en milongas, con los clubes desbordados de bailarines que lo sentían en el alma, sabemos lo que vale este Documento que me obsequiara mi buen amigo Rubén. Nadie, ninguna orquesta vendió discos a lo bestia como Juan D'Arienzo en aquellos largos años de su apogeo.Ninguna tuvo tantos imitadores en todo el país como la del "Rey del compás".

El documento trae numerosos temas suyos y reflexiones de gente del ambiente, músicos, integrantes de su orquesta, cantores y bastante material fílmico. Es imperdible y a mí me han saltado las lágrimas en varios pasajes del mismo, porque conocí y traté a varios de los personajes que intervienen en esta biografía. Además es importante ver nuevamente al cantor que mejor se adaptó al estilo D'Arienzo y marcó toda una época, aunque la historia quizás no sepa reconocerlo en sus méritos: Alberto Echagüe (Juan de Dios Osvaldo Rodríguez Bonfanti).

                                                           
La orquesta de Juan D'Arienzo en la temporada del Hotel Carrasco


Fue para D'Arienzo lo que Vargas para D'Agostino, Fiorentino para la primera orquesta de Troilo o Castillo para el conjunto de Ricardo Tanturi. Yo recuerdo su impacto con temas lunfardos como Cartón junao, Bien Pulenta, Bandera baja, El raje, Barajando, Canchero, Corrientes y Esmeralda, Mandria, Sin balurdo y tantos otros como Paciencia, La bruja, No mientas...

Este documento pone a D'Arienzo en el sitial que realmente ocupó pese a los críticos que lo denostaron y me trae infinidad de recuerdos. Mi hermano era fanático de la orquesta y compraba todos los discos que salían a la venta y tenían una extraordinaria demanda.

                                     


Juan D'Arienzo es un estandarte del tango y esta biografía sirve para que los actuales tangueros y milongueros tengan una idea cabal de todo lo que representó.

Con todo gusto la traigo al Blog para que puedan disfrutarlo.

                                      
                                       

viernes, 6 de marzo de 2015

Dos perlitas

A veces rasqueteando en nuestras discotecas encontramos algunas cosas que estaban olvidadas o perdidas. Lo mismo le sucede a tantos amigos tangueros que tengo diseminados por este mundo. Especialmente mi queridísimo gomía Sibilin, que desde su Rosario de Santa Fe, me suele mandar cositas muy interesantes. Y hoy lo recuerdo muy especialmente porque de dos discos de 78rpm, de esos antiguos que nos alumbraron, extrajo las dos perlitas que ilustran la página en este viernes soleado de Madrid.

El primero es de un famoso trío norteamericano de armonicistas: The Jerry Murad's Harmonicats. Estos son una derivación del grupo en que participaban antes, los Borra Minevith's Harmonica Rascals, en 1944. Jerry Murad, Al Fiore y Don Les decidieron formar el Trío de marras, durante la huelga del Sindicato de músicos, dado que la armónica no era considerada como un instrumento musical.
                           
                                          

Este trío grabó en Columbia durante los años 50, pasaron a la Mercury un tiempo y regresaron a  Columbia al final de los años 60. El álbum de 1966, What New, Harmonicats fue innovador. El trío tocó en dicho elepé temas como Blowin in the wind y Gett off of my clound, que tuvieron gran repercusión y éxisto de ventas. Participaron en el mismo grandes músicos como Pete Pedersen, Bud Boblink, León Lafell, Al Data y otros.

Hoy los traigo con el tango de Peregrino Paulos: Inspiración, que incluirían en un LP titulado: South American Nigthts, mezclado con otros ritmos de este continente.

                                                     


Y también, en ese otro aporte de Sibilin, lo traigo a un músico ucraniano que destacara durante muchos años en Argentina, Dajos Béla, especialmente en radios, en la época que este artefacto reunía a las familias en su torno. Había nacido en Kiev que entonces pertenecía a Rusia y se llamaba en realidad León Golzmann, hijo de ruso y húngara. Combatió como soldado en la primera guerra Mundial y al terminar estudió música en el Conservatorio de Moscú, con el célebre profesor Mikhail Press y luego violín -el instrumento que tocaba desde los 9 años-, en Berlín con Isaay Barmas.

                                             


Fue un artista destacado que tuvo su propio Salón para orquesta, en Berlín,  y el seudónimo artístico revela la influencia de la época con la música gitana húngara. Dajos Béla tuvo varias orquestas de gran renombre y viajó por varios países europeos, actuando incluso en algunas películas. Sobre todo con la música de jazz a finales de los años veinte, en que los discos que grababa se exportaban en grandes cantidades a todo el mundo.
                                                   

Con la llegada de los nazis al poder, y debido a su origen judío, se fue de gira por algunos países de Europa y en 1935 recibió una invitación  de Argentina para trabajar en Radio Splendid. De allí pasaría a Radio El Mundo donde durante varios años tuvo su propio programa y en su orquesta militaban músicos que viajaron con él y ayudó a escapar de las garras de Hitler. Además actuaba en salones donde se iba a tomar el té por las tardes y escuchar música, como la Richmond o El Galeón.

                                             
Dajos Béla con su violín,  al frente de su gran orquesta


Este músico de formación clásica, sólo volvió en los años setenta a Alemania para recibir el reconocimiento del Senado, en Berlín, pero radicaría en Argentina hasta su muerte en la Falda, Provincia de Córdoba en 1978.

Hoy lo recuerdo con su orquesta y el valsecito de Rosita Melo: Desde el alma. 


Dos perlitas sibilianas.

Jerry Murad's Harmonicats - Inspiración

Dajos Béla - Desde el alma




jueves, 5 de marzo de 2015

Chanel

Anoche estuvimos hablando de fútbol (FCBarcelona) y tango con dos amigos. Y mientras acompañábamos la charla con unas gotas de güisqui para calentar el garguero y darle máquina a la memoria, desfilaron numerosos grandes del tango por la cálida rueda. Nos detuvimos en el apartado de los cantores y los fuimos respasando mentalmente. Sus éxitos, sus estilos...

Y cuando llegó el turno Pugliese, opiné que Chanel fue el mejor vocalista que tuvo la orquesta, aunque Morán se llevó todos los aplausos y las flores. Incluso lo seguí al Flaco casi todas las noches en la Confitería Montecarlo de Corrientes y Libertad, cuando se fue de la orquesta del pianista de Villa Crespo y se hizo solista, acompañado por la orquesta de Armando Cupo. Morán tenía un estilo que conquistaba a todos, especialmente a las mujeres, sus más fieles seguidoras. Y oscureció la etapa de Chanel, que estaba en un tono muy distinto.

                                       

Y recordé una oportunidad que estuve con el Polaco Goyeneche, y salió la conversación sobre el recordado cantor de Pugliese y Sassone entre otros, además de su etapa de solista.
-Muy buen cantor. Excelente dicción y matices -sentenció el Polaco.-. Su creaciones de Farol, Yo te bendigo o Fuimos son excelentes, irreprochables. Les da el tono justo, la pintura ideal, Igual que Tiempo, qué tango tan lindo y evocativo, lo hace con una pureza al mango, enmarcándolo con la orquesta y sacándole brillo a los versos. Sí, mereció más suerte y más peso en la valoración general.

                                                 


A mí me gusta muchísimo este último tango de Francisco García Jiménez y el tano Ruggiero.Se los hice escuchar a los amigos y se quedaron pegados con el tema, por lo cual tuve que pasarles una copia porque no lo tenían clarito en sus recuerdos. Además les contaba que fuimos a visitarlo con Coco D'Agostino, una tarde-noche que salíamos del Diario La Razón, donde éramos compañeros, y me chocó encontrarlo mal de salud y económicamente. Yo no llegué a vivir esa etapa suya con Pugliese por razones de edad pero me crié y eduqué emocionalmente con todas aquellas grabaciones suyas que mi hermano pasaba en la vitrola. O las escuchaba en la radio.

Osvaldo Pugliese contaba al respecto, cómo lo incorporó a su conjunto.

-En el Café Nacional surgió la orquesta. Estaban Ruggiero, Alessio, Carrasco, el viejo Rossi, Tursky que hacía de todo, Camerano y otros. De cantor estuvo primero Mandarino y, cuando se fue con Troilo, me pregunta el dueño del Nacional:
-¿Te quedaste sin cantor, querés probar a uno que canta acá?"
-¿Quien es? -le pregunté.
-Se llama Roberto Chanel.
-¡Bueno, dígale que venga!
(En ese entonces estaba cantando con la orquesta de José Tarantino, el pianista, padre de Osvaldo y su verdadero nombre era: Alfredo Mazzochi)

                                     
Pugliese firma el contrato y están Tursky, Chanel, Morán, Camerano y otros


-Y así empezó. ¡Fue una lucha con él! No lo querían porque era un muchacho delgado, alto, narigón y con pinta de turco, por eso lo rebautizaron así. Cuando debuté en Radio El Mundo, el director artístico, Aguirre, me citó un día y me largó estas palabras:
-¿Por qué no lo echa a ese cantor...?
-Pero, ¿cómo me dice eso? No, no lo voy a echar...
 Y entonces me recomendó otro cantor de linda pinta. Se llamaba Alberto Lago y lo incorporé a la orquesta para hacer dupla con Chanel, pero con el primero no pasó nada y Chanel se impuso con su estilo tan personal. La gente muchas veces me recuerda: -¡Qué dúo que hicieron Chanel y Morán!-

                                                 

La orquesta con Chanel y Morán

- Los dos se acoplaron muy bien al estilo de la orquesta aunque eran muy distintos. Chanel tocaba muy bien la guitarra y se preparaba a fondo con ella. Escuchaba mucho los discos de Gardel y otros cantores, pero era muy personal y logró ganarse a la gente con sus interpretaciones.

Al final coincidimos con los amigos en el buen gusto y la fuerza que imprimía a sus interpretaciones, aunque se fue apagando paulatinamente, pese a que siguió grabando como solista o con Sassone. Creo que no lo favorecieron los repertorios escogidos y por eso se fue perdiendo, aunque cada tanto renacía con algún suceso como el caso de su tango Oración rante que compuso con Aldo Queirolo y que tuvo mucho eco en el público tanguero.

Pero yo me quedo con su etapa de Pugliese, donde dejó 31 temas grabados, de los cuales 3 los hizo a dúo con Alberto Morán.

Y lo recuerdo en estas dos creaciones: Yo te bendigo, de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno, grabado el 27 de marzo de 1947. Y con el evocador valsecito de Homero y Virgilio Expósito: Tu casa ya no está, registrado el 20 de julio de 1944..

 Yo te bendigo- O. Pugliese- R.Chanel

07- Tu casa ya no está- O.Pugliese-R.Chanel


martes, 3 de marzo de 2015

Plagios en el tango

Contra lo que se cree, y debido a la celeridad con que había que abastecer de temas a cantantes y orquestas, por las exigencias de las grabadoras, numerosos autores incurrieron en copias más o menos veladas de otras canciones del género, algo que no es de extrañar, dado que los poetas o letristas tenían talento para volver a fabricar un éxito con esos retales, y los intérpretes le dan nueva coloratura a las composiciones que se urdían sobre otras anteriores.

Estos casos que reseño a continuación, fueron observados y presentados a la Academia Porteña del Lunfardo por el señor Oscar Osvaldo Aiello y llaman enormemente la atención por tratarse de páginas muy trilladas por diferentes intérpretes de primo cartello. El citado Aiello, hermano del Rolo Lesica e hijo de Carmelo Aiello, fue  pianista del conjunto de su padre y prosiguió su carrera en otros conjuntos, además de aportar varios temas de su autoría.

                                             


Y decía este músico que los temas que citaba constituyen una auténtica curiosidad, "ya que abarca nada menos que seis tangos, en los cuales, la notación, en lo temporal, no es semejante... sino idéntica. Se trata de Viejo smoking de Guillermo Barbieri; Te aconsejo que me olvides, de Pedro Maffia; Cuando me entrés a fallar, de José María Aguilar; Ché Bartolo, de Rodolfo Scianmarella y Barajando, de Nicolás Vaccaro, todas estas en su primera parte. Y La Gayola, de Rafael Tuegols, en la segunda parte.

...La melodía de estos tangos comprende -en todos los casos- un levare de seis semicorcheas, seguido de quince compases, compuestos cada uno de ellos por ocho semicorcheas, con la única interrupción de una pausa de semicorcheas en los compases 4º, 8º y 12º, y el compás final"

                               


Como uno conoce el nivel de los músicos que aparentemente incurrieron en tamaños plagios, está casi obligado a pensar que ello ocurriera entre la urgencia de sus creaciones y la memoria atiborrada de canciones, o a una mera casualidad. Porque en todos los casos citados, esos músicos dieron prueba acabada de su capacidad para crear temas que hicieron huella en el cancionero popular, con tangos, milongas y valsecitos de muy buen gusto que siguen vigente en la admiración de tangueros y/o milongueros.

En su día ya traté en este Blog, el caso de Comme il faut (1918) de Eduardo Arolas y Comparsa criolla (1930) de Rafael Iriarte, que son el mismo tango, aún cuando tengan diferentes nombres y firmas. El valsecito de José Betinotti, Pobre mi madre querida o incluso Tu diagnóstico, otro vals de su cosecha, tienen varios parientes cercanos en forma de canciones, en una época en que no existían registros de los temas en una Sociedad como ocurriera luego. Eran temas que andaban por el aire, flotaban y se quedaban en los oídos y la firma del primero que las patentara, como ocurriera con el tango-milonga El llorón, que tiene varios padres.


Podría hablar un rato largo de estas cuestiones que suelen ocurrir en todos los géneros, especialmente en la etapa iniciática, pero hoy traigo estos ejemplos a la palestra para que jueguen a comparar y a descubrir esas semejanzas que señalara Aiello.

Y les pongo un par de ejemplos para que afinen la oreja: En este caso  les dejo Viejo smoking, de Guillermo Barbieri y Enrique Cadícamo, por la orquesta de Juan Maglio Pacho, grabado en 1930. Y Te aconsejo que me olvides, de Pedro Maffia y Jorge Curi, registrado por la orquesta de Francisco Lomuto en 1928, ambos temas en versión instrumental.

19- Viejo smoking- Juan Maglio Pacho

19- Te aconsejo que me olvides - Francisco Lomuto




lunes, 2 de marzo de 2015

Comedia en dos actos

Para demostrar los avatares que debió sportar el tango para desparramarse por todo mundo y pasar de las clases populares a las clases altas, Francisco García Jiménez, autor de tantos tangos deliciosos, escribió una especie de comedieta documental en dos brevísimos actos, sobre un hecho verídico en el cual sólo se han disfrazado los nombres de los protagonistas.

                     


                                                           
                                                               "DONNERWETTEN..." *

                                                                                         Acto primero, en Londres


(Noviembre de 1918, Baile de gala en un palacio. Se feteja el fin de la primera gfran guerra. El joven diplomático argentino "Poroto" Quiroga baila un one step con la insinuante  lady Agatha Epson)

   POROTO.- ¡Hermosa fiesta milady!
   LADY AGATHA.- Sí... (Con un mohín) Pero no tocan tango... ¡Y yo que estoy tan adelantada en el aprendizaje! ¿Quiere probarme, señor Quiroga? me hace falta su visto bueno.
  POROTO,- (Sonriendo) Pero milady... ¿Al compás de un one step?
  LADY AGATHA.- Oh, ¿y acaso usted no me ha dicho que sabiendo bailar el tango puede bailarse cualquier baile del mundo? A ver, "maestro"... Una pruebita...
  ("Poroto" Quiroga animado por el tono insinuante de Lady Agatha, esboza sutilmente las variantes insólitas de un ocho, una media luna y una corrida entre el automatizado one step. Y cuando instantes después lady Agatha aún saborea la contravención, Quiroga es discretamente llamado aparte por un funcionario británico del Ceremonial)
  EL FUNCIONARIO.- (Tajante.)  Le apreciamos que no vuelva a bailar, míster Quiroga. Si tiene alguna objeción que hacer, estamos dispuestos a escucharla mañana... de labios del señor embajador.

("Poroto" Quiroga queda tragando saliva.)




                                                                                                     Acto segundo, en Berlín


(Noviembre de 1925. "Poroto" es ahora el doctor Justo José Quiroga, embajador argentino ante el gobierno alemán. También aquí un determinado acontecimiento se festeja con un baile en la Cancillería. Y mientras la orquesta toca "El choclo" con marcialidad prusiana, el doctor Quiroga, arrellanado en un diván de un saloncillo contiguo, fuma abstraído, meciendo en humo y eco melódico su nostalgia de Buenos Aires. Aparece en el saloncillo Herr Otto Müller, alto miembro de la Cancillería, y se dirige sorprendido a nuestro compatriota:)

   HERR MÜLLER.- ¿Usted no baila tango, doktor Quiroga?
   QUIROGA.- (Con sonrisa melancólica.) Lo bailaba... Pero un diplomático debe abstenerse de cosas  que puedan perjudicar su carrera.
   HERR MÜLLER.- Donnerwetter!  ¿Qué está diciendo usted señor Embajador? Lea esto. (Toma de una mesita un ejemplar de "The Times", de Londres, y se lo alcanza señalándole una noticia.)
   QUIROGA.- (Leyendo y traduciendo en voz alta.) "Desde el regreso reciente del príncipe de Gales de su visita a la Argentina, el tango es el baile de moda en la alta sociedad londinense". (La melancólica sonrisa de Quiroga se acentúa recordando aquella noche de 1918, aquella lady insinuante, aquella llamada al orden del Ceremonial británico..., y oyendo a su colega europeo que exclama con patente envidia:)
   HERR MÜLLER,- Donnerwetter! Si yo supiera bailar el tango como debe saber bailarlo usted, ¡que salto koolosaal daría en mi carrera política internacional!

   (TELÓN)

   *  Traducción del alemán: "Caramba!" (N. del A.)


Y para ayudarles a visualizar mejor aquel momento que narra García Jiménez, les invito a escuchar el tango de Ángel Villoldo, El Choclo, por la orquesta del berlinés Werner Müller.

06- El choclo - Werner Müller