Este tango hizo furor en los años cincuenta, con la interpretación de Alberto Morán en la orquesta de Osvaldo Pugliese. Las mujeres, sobre todo, dejaban de bailar y corrían hacia el escenario, donde El Flaco se desgarraba cantando estos versos de Mario Soto que musicalizaría Jorge Caldara, cuando ambos militaban en la orquesta de Don Osvaldo.
Morán había comenzado a dramatizar todos los temas y se especializó en los desencuentros del amor. Sus fans le gritaban emocionados: "¡Caruso!...¡Caruso!... Él se aferraba al micrófono con sus dos manos, cerraba los ojos, parecía incluso que estaba llorando y creaba un clima increíble. Muchas parejas suspendían el baile y las mujeres se sobreexcitaban al máximo.También los hinchas del Flaco.
Pasional, sobre todo, fue un tema especial por el argumento tan especial del amor imperioso, de la ansiedad que imprime en la pareja, o en uno de los integrantes de la misma. Como es el caso del personaje de este tango, que Alberto Morán lo asumía como propio en la interpretación calibrada, enganchadora, que tanto rédito le daba. Me parece estar viéndolo cuando arrancaba con estos versos.No sabrás, nunca sabrás
lo que es morir mil veces de ansiedad.
No podrás, nunca entender
lo que es amar y enloquecer.
Tus labios que queman,
tus besos que embriagan
y que torturan mi razón. Sed, que me hace arder
y que me enciende el pecho de pasión.
Estás clavada en mí, te siento en el latir
abrasador de mis sienes.
Te adoro cuando estás y te amo mucho más
cuando estás lejos de mí.
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Mario Soto, el autor de los versos, era en esa época el presentador de la orquesta de Pugliese, y también representante de la misma, como había sido antes con la de Ángel D'Agostino. Es el que está a la izquierda de Pugliese cuando éste firma un contrato de actuación en radio Splendid. Y disfrutaba mucho con la interpretación de Alberto Morán que atrapaba a las parejas milongueras en una atmósfera emocional tan única y especial.
Así te quiero dulce vida de mi vida. Así te quiero sólo mía siempre mía. Tengo miedo de perderte, de pensar que no he de verte. ¿Por qué esa duda brutalPor qué me habré de sangrarsi en cada besote siento desmayar?
Sin embargo me atormentoporque en la sangre te llevo.Y a cada instante, febril y amantequiero tus labios besar. Tus manos desatan, caricias que me atana tus encantos de mujer.Sé, que nunca más, podréarrancar del pecho este querer.


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