viernes, 8 de diciembre de 2017

Mario Soto

Ya pasé de largo las ochocientas mil visitas a este blog y ello me empuja para seguir recordando páginas imperecederas de la música popular rioplatense y también de los personajes que hicieron historia en el tango. Por ejemplo, creo que vale la pena traer hoy a este rincón tanguero, a un poeta que creó páginas que hicieron roncha en los años 40 y 50 y que siguen destilando ese perfume que emana de un frasco destapado, como decía Enrique Cadícamo.

Mario Soto, uno de los tantos platenses que destacarían en el tango, ya instalado en la capital, arrancaría en el género siguiendo aquella modalidad de la época que era la de presentador de orquesta. Máxime si era una de las grandes. Los Julio Jorge Nelson, Luis González Rivero, Néstor Rodi, Antonio Cantó,  El Príncipe Cubano, Antonio Carrizo, Cacho Fontana, el Negro Mela, fueron algunos de esos personajes, que no sólo presentaban a la orquesta con la cual trabajaban sino que  incluso glosaban muchos temas al comienzo de los mismos. En la radio, especialmente y en este sentido, grandes figuras como Homero Manzi o Esteban Celedonio Flores, destacaron especialmente.

                                 
Mario Soto
   

A Mario Soto lo comencé a ver cuando presentaba a la orquesta de Osvaldo Pugliese, que fue con la que más veces he bailado en vivo y en directo. Especialmente en la hermosa sede social del club Atlético Huracán con sus grandes salones que albergaban a los ruidosos hinchas del maestro. Por eso conservo en mis retinas la emoción que sembraba Alberto Morán cuando cantaba Pasional, el tango precisamente de Mario Soto y el bandoneonista de la orquesta Jorge Caldara. Era algo impresionante.

Soto era alto, delgado, usaba un suave bigotito, y tenía una forma muy particular y vendedora, anunciando a la orquesta, a los cantores, los temas y glosando algunos de ellos. Se había iniciado en el oficio presentando a la orquesta de Ángel D'Agostino, adonde llegó presentado por el bandoneonista del conjunto, Alfredo Attadía, con quien recordé muchas cosas de la época cuando me lo encontré en Caracas, donde vivía y trabajaba.

Porque precisamente con Attadia, comenzaría Mario Soto a incursionar como poeta acompañado por éste en temas que que guardan un lindo tono de aquellos días. La milonga Compadreando fue su primer trabajo que grabó la orquesta de D'Agostino con Ángel Vargas en octubre del 41. "Hoy me luzco compadreando / y ante ninguno me arrollo. / Écheme nomás al pollo / que me quiera desbancar / que sabré yo demostrarle / al que en medio se me ponga / que sabré yo demostrarle / lo que es tango y es milonga / cómo se debe bailar".

                                      

                                         
Dos meses más tarde, como buen burrero, Soto le pasa los versos dedicados al gran jockey correntino Elías Antúnez, que Attadia musicaliza y se convierte en un éxito interpretado por D'Agostino-Vargas, con el título que era apodo del jockey: El yacaré. y también por la de Attadia, luego, cantando Armando Moreno. Un año más tarde vuelven con otro tema: Todo terminó, en el que incluso interviene musicalmente Ismael Spitalnik y que canta Vargas. En abril del 43 Soto y Emilio De Caro componen: Me llaman tango, que también graba D'Agostino con Vargas, aunque tuvo menos recorrido que los anteriores.

Mario Soto se va de la orquesta de D'Agostino para colaborar con Ángel Vargas, también escindido del conjunto y de allí saltará a la orquesta de Pedro Laurenz donde sigue con el mismo cometido. Será su amigo Spitalnik, el bandoneonista, quien lo recomienda a Osvaldo Pugliese y entrará por la puerta grande del tango. En Radio Splendid lo presentará  con frases cortas y de gran aliento:

"Tango, rumor esquinero que se bebe hasta las eses.
Sonido de un nombre entero...
Se llama: ¡Osvaldo Pugliese!... "

                                    
Pugliese firma contrato en Splendid. A su derecha Soto, a su zurda Jaime Más. Arriba sus músicos


Será su gran época. Entabla gran amistad con Jorge Caldara, bandoneonista de la orquesta.. Y entre ambos concretan ese gran suceso de Alberto Morán, que tantas veces le vi cantar con Pugliese o como solista con Cupo: Pasional. La atmósfera que se montaba alrededor del escenario con las milongueras suspirando, lagrimeando, gritando, mientras el Flaco se desgarraba con los ojos cerrados, apretado al micrófono, fue un espectáculo único. Me tocó una dosis para adultos porque incluso estuvieron las 7 grandes noches 7 de Carnaval, en Huracán, donde íbamos con la barra de Parque Patricios..

No sabrás... nunca sabrás...
lo que es morir mil veces de ansiedad...
No podrás nunca entender
lo que es amar y enloquecer...

Fue el aperitivo, porque después de este golazo, un año más tarde, Caldara y Soto se unieron en otro tema para mayor gloria de Morán: Por pecadora, que graba Pugliese con su orquesta y el Flaco. Y cuando Alberto Morán decide aprovechar el tirón y convertirse en solista, lo acompañará la orquesta del pianista Armando Cupo y se lleva de representante y presentador a Mario Soto.

Viví mucho, pero mucho esa etapa, porque actuaba en la Confitería Montecarlo, en Corrientes casi esquina Libertad. Yo iba casi todas las noches y allí tuve un buena cercanía con Morán. Un milonguero mayor se sentaba algunas veces en mi mesa, me apreciaba por mi bisoñez, me tiraba frases de aliento en el baile y tenía trato con Soto. Por eso, un par de veces se sentó con nosotros en la mesa, durante el intervalo y la actuación de la jazz. Alguna vez me animé y le pregunté si los temas eran cosas personales y me respondió sonriendo:

- No, son escenas del tango. Las que vemos todas las noches. Simplemente hay que prestarles un poquito de atención y contarlas. En verso o chimentándolo con un amigo que está contigo en ese momento. La pista, la penumbra hablan... están llenas de hechos, de diálogos, tristezas, momentos felices...¡El amor!...

Recuerdo cuando presentaba a Morán con Pugliese con su glosa: Una voz para el corazón.

-Armoniosa como el canto del zorzal y del jilguero,
delicada como el pétalo perfumado de una flor,
sensiblera como novia que recibe el primer beso,
amable como las alas que no saben del rencor...
(...)Tiene una alondra canora en el sol de su garganta
y el tintineo armonioso de una copa de cristal.
Todo eso se trasluce en su voz cuando nos canta
con su estilo inconfundible, ¡La voz de Alberto Morán!

Mario Soto con Caldara , dejaron  otros temas que cantó y grabó Morán, como Por Pecadora y Muchachita de barrio. Este último lo registró El Flaco acompañado por Armando Cupo y su orquesta y también le serviría como presentación personal para  los gritos fervorosos, festejantes de su hinchada.

Humilde pebeta, de todos los barrios, / almita que sueña, rayito de sol, muchachos que ponen el alma en un tango / y que se estremecen al compás de un bandoneón. / Viejitas canosas de nobles arrugas / con ojos que irradian ternura y amor.../ A todos ustedes les traigo esta noche / un pedazo grande de mi corazón..." Se volvían todos locos de emoción.

                                      


De repente, por una motivación personal, Soto decidió marcharse a España, concretamente a Barcelona, donde permaneció unos cuantos años dedicándose al mundo de la radio y el cine. Regresaría cuando el tango estaba en horas bajas, en 1988 y su nombre perdido en la oscuridad. Se radicó en su ciudad natal: La Plata y allí fallecería en 1995. Pero hoy, recordándolo he vuelto a revivir noches maravillosas de mi lontana juventud, cuando arranqué en el centro con escasos 18 años, recorrí las grandes milongas de Buenos Aires y una pasión tanguera que me llenaba el alma.

No podemos dejar de escuchar Pasional por Morán con Pugliese, en la segunda grabación del 24 de noviembre de 1952. Y para seguir sintiendo ese hormigueo en el cuore, voy con Muchachita de barrio,  que grabó acompañado por la orquesta de Cupo  el 26 de septiembre de 1955.

Pasional - Osvaldo Pugliese-Alberto Morán

Muchachita de barrio - Alberto Morán-Armando Cupo






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