jueves, 2 de noviembre de 2017

Juan Cruz Mateo

Hace tiempo que quería incluir entre las reseñas tangueras de Tangos al Bardo, a este artista integral que de niño esbozó su futura personalidad, estudiando música y pintura, aunque no terminó ninguna de las dos asignaturas que había escogido en común con sus padres. El progenitor, nacido en Barcelona, alimentó las aspiraciones de Juan Cruz, aunque debido a sus importantes ocupaciones, no pudo controlar las ausencias del chico en sus estudios.

Pero éste llevaba en sus entrañas tanto una como otra rama artística, y forjaría debidamente una poderosa identidad cultural que lo llevaría a viajar a Europa, después de probar suerte con los atriles y los caballetes. Había estudiado piano, violín y hasta contrabajo en el Conservatorio Santa Cecilia, de la vecina ciudad de La Plata, asombrando a sus profesores por la rapidez con que comenzó a tocar dichos instrumentos. Incluso componiendo piezas sin ayuda de ellos. Tiempo más tarde tocaría también el bandoneón.

                                         


El tango le serviría de primer soporte emocional, por la disputa estética entre la forma y la sustancia. En 1919, sin haber cumplido los 15 años de dad, se enrola en la orquesta del bandoneonista Ángel Ramos, tocando el violoncello, en la Confitería París de la capital bonaerense. En sus muchas horas libres frecuenta otros lugares donde se toca tango y alterna en orquestas con diferentes instrumentos.

El salto a la capital porteña estaba más que cantado. Llegó a Buenos Aires a sus veinte años y se conchaba como violinista en una orquesta que tocaba en un barcito de poca monta. Aunque poco tiempo después, empeña su instrumento y desaparece. Lo encuentran en Mar del Plata durmiendo en un establo, azotado por el frío y mal alimentado. El padre lo hace volver a Buenos Aires , según cuenta Oscar Bozzarelli en una extensa biografía sobre Juan Cruz Mateo.

                                         
Gardel, Le Pera y Juan Cruz Mateo (derecha) con ejecutivos de la Paramount


A finales de la década del veinte logra enrolarse en orquestas de calibre como las de Anselmo Aieta, Osvaldo Fresedo y Ernesto De la Cruz.  pero ya había en él un esbozo de su futuro artístico, cuando tocaba en los cafés. Habitualmente en el reverso de las partituras que utilizaba, realizaba dibujos de diversas escenas que sucedían en el local. Y como tantos argentinos de aquella época, atraído por la cultura y el savoir faire de París, se trasladó en barco a la Ciudad Luz, donde se radicaría en 1931.

Será en París donde conoce a Carlos Gardel, convirtiéndose en su hombre de confianza como músico, arreglador, pianista y director de la orquesta que lo acompaña en las películas que filma allí: Melodía de arrabal, La casa es seria y Espérame. Incluso lo acompaña con su conjunto o con algunos otros músicso en 12 grabaciones realizadas en Barcelona: Mentira, Pan, Otario que andás penando, Por favor, dejame, Sueño querido, Noches de Montmartre, Aquellas cartas, Sorpresa , Cara rota, Sueño de juventud, El Rosal y Mentiras..                                 
Carlos Gardel ensayando los temas con Juan Cruz Mateo al piano

Resultaría decisivo en el papel liminar de Gardel, con respecto a sus filmaciones y grabaciones en Joinville -París-, y Barcelona. Porque el gran cantor estudiaba minuciosamente la melodía con Mateo en el piano, sin intervención de los guitarristas, hasta que se sentía satisfecho del dominio melódico de la obra que iba a interpretar. Se subordinaba al tempo normal de la pieza como estaba escrita, para  luego, más tarde, con sus guitarristas, convenir las variantes del acompañamiento y decidir los elementos expresivos que caracterizaban su interpretación.

   -Allí  incluía asimismo las palabras y los momentos en que iba a dejar sin pronunciar una s o una c, que eran, por lo mismo, producto de su elección y deliberación. Desde luego, también lo eran los agregados que -especialmente en los tangos festivos-, hacía dialogando con los guitarristas o incorporando frases de su propia cosecha, a veces creando lo que en el teatro se llaman "tipos", extraídos de sus dotes de observador de aquellos personajes callejeros que le habían impresionado, aunque no de conocidos y amigos suyos. Aunque no haya motivo alguno para desconfiar de esos informes de Juan Cruz Mateo, cuanto me dijo me lo ratificó Manuel Pizarro. ("El discurso gardeliano" - Edmundo Eichelbaum).

Formaría el Trío Buenos Aires, con el cantor Marambio Catán y el guitarrista Rafael Iriarte. Con su orquesta graba varios temas que canta Marambio Catán y como compositor dejará varias páginas: Cartas de amor con García Jiménez, Todavía estás a tiempo, con Marambio Catán, No te deschaves, Yo tengo la culpa, donde le pone letra a un tango de Rosendo Mendizábal y algunos más que se fueron perdiendo en el tiempo.

                                                 
En este tango acompañan a Gardel, Juan Cruz Mateo y el violinista Solsona


Casado con una francesa, en 1938 regresó fugazmente a la Argentina, para volver a radicarse en Francia y dedicarse por completo a la pintura. En esta faceta, destacó de manera muy llamativa. Sus coloridos matices, el impresionismo de  que dotó a sus cuadros, le valieron la obtención del codiciado Gran  Premio de Francia y sus Colonias. Sus obras están en posesión de ciudadanos franceses, pero también se exhiben en el Museo Nacional de Buenos Aires, en el Municipal de de Arte Moderno porteño y en el de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires.

Juan Cruz Mateo, persona exquisita, con un gran talento reflejado en la música y la pintura,  regresaría definitivamente a Buenos Aires, en 1949,  radicándose en La Plata, donde lo homenajearían por su gran trayectoria. Lamentablemente estaba enfermo de cáncer y fallecería el 11 de julio de 1951, con 46 años apenas.

Podemos escucharlo con su orquesta y acompañando a Juan Carlos Marambio Catán haciendo dúo con Genaro Veiga, en Tango mío, tema de Osvaldo y Emilio Fresedo, grabado en 1932. Y Yo tengo la culpa, cantando Marambio Catán, llevado al disco en 1931.

Tango Mío - J.C.Mateo-M.Catán-G.Veiga

Yo tengo la culpa - Juan C. Mateo- Marambio Catán

2 comentarios:

  1. Tambien se nombra como integrante del "Trio Buenos Aires" a Julio o Carlos Vega como guitarristas, que certeza hay de esto. Muchas gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es posible, no hay datos fidedignos, pro es cierto que grabaron algunos temas de Julio Vega y que, incluso, éste invervino en uno de esos discos grabados.

      Eliminar