lunes, 5 de junio de 2017

La renovación de D'Arienzo

Le ocurrió en pleno éxito, cuando había colmado las apetencias de los bailarines y su ritmo volvía a llenar las pistas de Buenos Aires. Con gran suceso, en radio, cabaret y giras,  y bordereaux a tope, la totalidad de sus músicos le mandaron el obligatorio telegrama de preaviso, informándole que se desligaban de la orquesta. Formarían la propia bajo la conducción del pianista Juan Polito, que había sucedido a Rodolfo Biagi en la formación de D'Arienzo, en julio de 1938.

La ruptura de sus músicos, ocurrió en marzo de 1940, una vez cumplidos los contratos de carnaval. Fue, en principio un duro golpe para el exitosísimo director, aunque avisado de la fuga de sus músicos y de su cantor Alberto Echagüe con ellos, se puso rápidamente en marcha a recomponer la orquesta. No era tarea fácil, dado el éxito que tenían en ese momento. Pero una vez más, el olfato de D'Arienzo le permitió sobrellevar las dificultades y volvería a ganar el aplauso incondicional de su público.

                              
La orquesta de Juan D'Arienzo antes de su disolución

Entrevistado por un semanario tanguero, el contrariado director explicaba la incómoda situación sin manifestarse para nada contra los músicos que lo abandonaban, lo que demostraba una vez más el carácter bonachón de Juan D'Arienzo.

   -Estoy preparando activamente una nueva orquesta, abocado, como saben ustedes y el público, a una situación de la que no soy culpable y que no busqué. Mis músicos, que ganan sumas conmigo que van desde los casi mil pesos a los mil seiscientos, no han tenido de mi parte más que un trato caballeresco siempre. Ahora, ellos creen encontrar mejores horizontes desvinculándose de mi conjunto y nada tengo que decir ante esa actitud, que me duele como hombre, porque creí ser digno de mejor consideración.
                                               



La situación que se le planteó al Rey del compás, la vivió Carlos Di Sarli, también Pugliese cuando se escindieron los integrantes del sexteto Tango. O Troilo, cuando debió darle la baja a Goñi, Baralis y otros músicos. El éxodo de cantores como Castillo, Vargas, Fiorentino, Marino, Morán, Floreal Ruiz, Campos y otros que fueron ídolos, obligó a los directores de esas orquestas a realizar algún milagro para disimular la pérdida del vocalista, punto fuerte de laas mismas.

Y en la renovación de su conjunto, D'Arienzo explicaba las novedades y daba pistas sobre la nueva formación que tantas expectativas estaba despertando entre su multitud de seguidores.

 

   -He buscado nuevos músicos, pese a habérseme ofrecido grandes ejecutantes de otras orquestas. Pero, en quienes me acompañarán a partir de ahora, el público ha de encontrar verdaderas sorpresas. Desde los pianistas, que serán dos, aunque se turnan, hasta los violines, cantos, bandoneones, etc., van a ver que causarán sensación en el ambiente y entre los bailarines. Ya dentro de unos días sabrán sus nombres. Y verán que calidad soberbia hay en ellos, cuando escuchen a la orquesta, cuyos ensayos llevamos adelante tesoneramente, con más entusiasmo que nunca.

Finalmente, la gran orquesta de Juan D'Arienzo, cumpliendo las proféticas palabras de su director, quedaba integrada con tres pilares: Al piano, el jovencito desconocido Fulvio Salamanca, a quien D'Arienzo trajo del pueblo de Las Varillas, provincia de Santa Fe, para probarlo y que estaría diecisiete años en la orquesta. Héctor Varela sería el primer bandoneón y arreglador y estaría diez años junto al maestro. Y Cayetano Puglisi, que había militado en la formación de Roberto Firpo,  y que con su "violín mojado" dejaría una marca imborrable en las grabaciones de Juan D'Arienzo.

                                       
Los músicos de D'Arienzo y Alberto Echagüe bajo la dirección de Juan Polito
    
En este periplo de la orquesta, también alternaron Ángel Ramos, Alberto San Miguel, Jorge Ceriotti, Carlos Lazzari y José Antonio Di Pilato en bandoneones. Rodolfo Velo y Alberto Laga eran los pianistas suplentes. Olindo Sinibaldi el contrabajista. Estarán cantores como Alberto Reynal, Héctor Mauré, Juan Carlos Lamas, Armando Laborde y volverá Alberto Echagüe que estuvo en tres oportunidades con la orquesta y dejaría 135 registros discográficos con D'Arienzo.

Incluso retornaría Juan Polito, uno de los pianistas importantes que ha tenido el tango y cuyos dos hermanos Antonio y Pedro militaron con brillantez en el género. Juan reemplazaría en el teclado a Salamanca que se abría para formar su propia orquesta. Y el piano siempre fue vital en los conjuntos de D'Arienzo, por eso los cuidó y mimó tanto, sabiendo que eran parte fundamental del ritmo que enganchó de tal manera a los bailarines.

                                    
La orquesta de Juan D'Arienzo en 1945 con los cantores Echagüe y Laborde

De aquella etapa de grandes cambios, escojo un par de temas que ilustran la savia milonguera que transmitían a las parejas en la pista,  e incluso a los oyentes fans. Primero el tango de Juan Maglio Pacho, Quasi nada, grabado el 31 de diciembre de 1940 (¡Hasta ese día trabajaban!). Y a continuación El romántico, de Arturo De Bassi, en registro del 21 de septiembre de 1944.

Quasi nada- Juan D'Arienzo

El romántico - Juan D'Arienzo

Y podemos ver a la orquesta de D'Arienzo en vivo, de nuevo  con Juan Polito al piano, interpretando a todo trapo el tango de Jovés y Romero: Loca. Y se me van los remos se me van... ¡Qué polenta!

                            




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