jueves, 29 de junio de 2017

Desencuentro

Esta hermosura de tango llegó en 1962, cuando el género estaba de capa caída y sólo lo sostenían temas como Desencuentro, para mayor gloria del Polaco Goyeneche y Roberto Rufino, en sendas grabaciones de estos dos jilgueros criollos con la orquesta de  Baffa-Berlingieri y Pichuco, autor de la música, respectivamente. Se aliaron precisamente Troilo y Cátulo Castillo en la composición del tema que sigue dando dividendos por ese heroísmo de cotidianeidad que tienen tantas letras de tango, acompañadas por la música precisa que las realza aún más.

Antes habían enchufado entre ambos otros golazos como María, en 1945. Milonga del Mayoral, Retrechera -habanera-, Una canción y Patio mío, en 1953.  La cantina, en 1954. La última curda, de 1956. A Homero, dedicado a Manzi, en 1958. Vals del carnaval (1961). Y a mí qué, de 1962. Le siguieron: Milonga de la Parda y El último farol, de 1969. Fujiyama para Virginia Luque en 1988. Y Testamento tanguero, que no tuvo difusión.

                                       
Cátulo Castillo y Aníbal Troilo, una maravillosa sociedad autoral

La alianza entre estos dos pilares del tango se extendió al teatro donde consiguieron éxitos notables con espectáculos como El Patio de la Morocha, Caramelos surtidos o Tango en el Odeón. La obra construída por estos personajes básicos, fue muy importante para mantener encendida la llama de la música popular porteña, y gotear durante más de cuarenta años, éxitos insoslayables que reviran en un viaje espiritual por el tiempo debido al magnetismo y empatía de ambos. Destellos de escritura y frases afortunadas y magnetismo de la música que las acompaña. El lenguaje musical  anuncia y da sentido a lo que transmite la letra.


Estás desorientado y no sabés
qué “trole” hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
¿qué vas a hacer?
Y el hombre que ayudaste te hizo mal
¡Dale nomás!
Y todo el carnaval
gritando pisoteó,
la mano fraternal
que Dios te dio.

Tremendas palabras que fijan la desazón e incertidumbre del ser humano, ante la insolidaridad, los males que afligen a la sociedad, el personaje angustiado, asustado del porvenir, desalojado del presente. Cátulo enfoca el desconcierto derivado del recóndito comportamiento humano. Hay más instrumental clásico del poeta: la inmediatez, la memoria, la resistencia, la erosión moral.

¡Qué desencuentro!


¡Si hasta Dios está lejano!

Llorás por dentro
todo es cuento, todo es vil.
En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fiés ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...
                                    
Los seguidores del tango, a lo largo del tiempo, saben que las voces, los temas, son los que nos tocan el corazón. Y eso lo hace la poesía: tocarnos el corazón, así como sucede también con muchos temas instrumentales o la música que acompaña a las versos, contrapunteándolos como en este caso y tantos otros. Por eso los poetas saben mirar a la gente y a la historia y así han sembrado páginas memorables como este Desencuentro que hoy me ocupa y que tiene su lugar ganado en el corazón del pueblo.
 
Quisiste con ternura, y el amor                            
te devoró de atrás hasta el riñón.                     
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás              
Te hundieron con rencor todo el arpón.
Amargo desencuentro,
porque ves que es al revés...
Creíste en la honradez
y en la moral...
¡Qué estupidez!
Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.


Tremendo final. Sé que Pichuco se entusiasmó muchísimo cuando leyó los versos completos y se esmeró en la composición.Lo grabaría con su orquesta y Elba Berón en los cantables, el 9 de febrero de 1962. El 5 de junio de 1963 lo registraría con un retornado y pletórico Roberto Rufino. Por su parte, Roberto Goyeneche, convertido en cantor solista, lo instaló como pieza clave en su repertorio y lo hemos gozado tantas veces, en la interpretación de este tango, que vale la pena volver a verlo y escucharlo. Lo cantó con acompañamientos varios, pero acá podemos escuchar la grabación que hizo de este tango, el 22 de agosto de 1968 secundado por la orquesta de Baffa-Berlingieri.


Desencuentro - Roberto Goyeneche







  

2 comentarios:

  1. Me parece que tiene un cierto sabor a la tematica Discepoliana. Muy bonitos: el tema, la musica y las interpretaciones.

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  2. Es evidente. Todo lo que suena a injusticia, a traición, a insolidaridad, arrastra matices discepoleanos. La vida, en general y los dolores humanos.

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