lunes, 13 de marzo de 2017

Marcelli y su Octango


Pegó fuerte con su ingreso en el tango, destacando junto a Fernando Suárez Paz y Antonio Agri, como uno de los mejores solistas de violín dentro del género. Su itálico padre, músico amateur, lo incitó a tocar el violín, que comenzó a estudiar con 6 años de edad y en sus estudios tuvo de profesor, entre otros, a José Martí Llorca, que también fuera maestro de Enrique Mario Francini.

Tocó de niño en la Embajada de Independiente y más tarde en la Sinfónica Juvenil, adelantando lo que sería su futuro inmediato. Porque con 17 años ya está situado en los atriles de orquestas como las de Argentino Galván o la de Enrique Mario Francini, que le dan la bienvenida a un futuro violín de postín, como realmente sucedería. Y así iría sumando méritos y curriculum en las de Alfredo Gobbi, Aníbal Troilo, Miguel Caló, Stampone o la de Stamponi-Lavié como primer violín, en una formación donde Mario Demarco era el arreglador y primer fueye.

                                        
                         

Siguió sumando méritos con Baffa-Berlinghieri,  el quinteto de Dino Saluzzi,  o la orquesta de Jorge Caldara y el  cuarteto de Arturo Penón. Llegará a la formación debilitada de Osvaldo Pugliese en 1969, convirtiéndose en punto fuerte de la misma, no sólo como primer violín en reemplazo de Cacho Herrero, sino incluso como arrglador hasta el año 1974. Incluso grabaría con Don Osvaldo unos temas donde interpreta varios temas Pugliese con el piano, acompañado exclusivamente con un conjunto de cuerdas que capitanea Marcelli y que arregla para que luzca como una verdadera joyita.

Pero, además de su romance con el tango, vale la pena destacar que su paso por las Sinfónicas, no resultaron poca cosa. Fue primer violín de la Orquesta del Teatro Colón durante 24 años nada menos, hasta que decidió dar un paso al costado. Pero siempre fue convocado para este tipo de formaciones de música clásica y, entre otras actuaciones, viajó en el conjunto que acompañaría a Julio Bocca por Estados Unidos. Ha dirigido la Orquesta Municipal y ha sido profesor y director de la Escuela de Avellaneda.

                                                 

En Japón es un músico muy apreciado. Estuvo en varias oportunidades en dicho país. Al principio como primer violín en  las de Fulvio Salamanca, Néstor Marconi, y como violín solista en la de Orlando Trípodi. Y luego con la suya propia. Con ella realizó una larga gira por todo el país nipón, siendo muy reconocido y aplaudido en las numerosas ciudades que recorrió con su formación. Como también en los distintos países de América Y Europa donde actuó con orquestas diversas, como hace cuatro años en Madrid, con la Selección nacional de Tango y Ariel Ardit, y donde tuve la oportunidad  de conversar largo y tendido con el "Tano" Marcelli.

Como director su primer registro es precisamente en 1977, con el Octango, conjunto en el cual funge incluso como arreglador. En el mismo figuran:


Mauricio Marcelli: Violín solista y dirección
Luis Strada, Washington Willman y Eduardo Walckzac: Violines
Juan De La Cruz Bringas: Viola
Oscar López Echeverría: Cello
Omar Murtagh: Contrabajo
Dino Saluzzi: Bandoneón.

                                               

Con Mauricio Marcelli departiendo en Madrid



En el mismo figuran una curiosa selección de temas: Volvió una noche, Con cierto vuelo (del propio Marcelli), Milonga triste, Sideral, Boedo, Negracha, Loca bohemia, Morena, Ciudad triste y Chris-Talin, éste último de Piazzolla. 

La empresa Tonodisc fue la encargada de darle el espaldarazo al editar este disco. Osvaldo Requena, asesor de la misma,  le da la bienvenida en el reverso del elepé, con estas palabras:

-No encuentro nada mejor que expresar mi inmensa satisfacción, porque la capacidad  profesional y humana de Mauricio Marcelli, tan acorde una con otra, encuentran en este disco un medio de realización. Quienes nos sentimos cerca de él y conocemos sus valores, sabemos que ellos se reflejan fielmente en esta obra. Por primera vez, en mí, cobra un significado trascendente poder presentar a este extraordinario violinista, sensitivo arreglador, iniciando sin duda el camino venturoso de los que son reconocidos por los que gustan de la buena música.

Vale la pena recordar un par de aquellos temas por lo que encierran en el futuro musical de este profesional que encontró en el tango la pista para bordear los caminos sinfónicos para los que venía perfectamente preparado. Y ese sentimiento se expresa cabalmente en el par de títulos que escojo de la obra. Primero el clásico de Osvaldo Pugliese: Negracha y a continuación el hermoso tema de Francisco De Caro: Loca bohemia.


Negracha - Octango Mauricio Marcelli

Loca bohemia - Octango Mauricio Marcelli

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