lunes, 27 de marzo de 2017

Juan Sánchez Gorio

En aquella época de gran auge del tango, las orquestas se daban cita en las emisoras radiales a toda hora y mis orejas disfrutaban y guardaban las letanías de tantos nombres que siguen repiqueteándonos en el cuore, aunque los haya ido borrando el paso del tiempo. Nuestro hombre de hoy, con su orquesta sonaba por radio Splendid o radio El Mundo -en horas del mediodía- cuando estábamos almorzando y nuestros padres atendían los reclamos de mi hermano y nos dejaban sintonizarlo.

Aunque yo no tuviera la capacidad, entonces, de distinguir lo afinado o elemental de cada uno de estos conjuntos, me encantaba escucharlos y les iba tomando la horma. Por eso el recuerdo se agiganta cuando, gracias a los milagros de aquellos discos, se me presentan otra vez en perpectiva, y ahora sí, tengo el calibre que ostentaban cada una de estas formaciones que fueron desapareciendo.

                         
       


Sánchez Gorio era bandoneonista y Ástor Piazzolla que coincidió con él y con Alfredo De Ángelis, en sus comienzos en la orquesta de Francisco Lauro, confesaría años más tarde, que los únicos momentos buenos que recuerda de aquella etapa, eran cuando se juntaba con Sánchez Gorio, antes o luego de los ensayos o actuaciones y ensayaban distintas tonalidades y variaciones. Decía Ástor de él, que era muy buen ejecutante.

Nació en Elche, España, como Juan Gregorio Sánchez Fabieri, y llegó como tantos inmigrantes, con sus padres, al puerto de Buenos Aires, con dos años de edad. Tenían parientes en San Nicolás y a esa ciudad del extremo norte de la provincia bonaerense, lindante con Santa Fe, se fueron a instalar sus nuevas vidas. El pequeño Juancito aprendería a manejar el bandoneón, atraído por el instrumento, aleccionado por un profesor que vivía en la misma calle y con la anuencia de su padre, que tenía fervor por la música.

                                

Las cosas a veces se dan así, y a su progenitor le salió un trabajo en Buenos Aires, donde se acomodarían para siempre. El niño ya traía un fueye consigo y siguió estudiando, cada vez con mayor entusiasmo, ahora con otro profesional. Y a los 13 años ya conocía lo que era actuar ante el público, en un Balneario de Olivos, formando en un trío con José Basso en piano y Alejandro González en violín.

Llamaba la atención por su manejo del instrumento y por ello no extrañó verlo formar en la fila de fueyes de las orquestas de Alberto Pugliese, Alberto Cima y la citada de Francisco Lauro. Tenía 18 años, madura adolescencia, cuando decide formar su propio conjunto en sociedad con el pianista Bernardo Blas.  El cantor era Mario Landi, con quien había coincidido en la formación de Lauro. Y de allí a su orquesta en solitario no era más que un paso. Un paso firme y bien asentado. Entonces decidió apocopar su segundo nombre, Gregorio, y dejarlo en Gorio para acompañar a su primer apellido.

                               
Sánchez Gorio con sus cantores Luis Mendoza y Osvaldo Bazán

El debut soñado fue en Radio Splendid, una de las radios más escuchadas. El cantor sería Luis Mendoza, un vocalista uruguayo que había compartido también sitio con Sánchez Gorio en la orquesta de Lauro y venía de actuar con José Tinelli, donde usaba su verdadero nombre: Luis Bottini. De estilo quejumbroso, estaría cerca de veinte años junto a su nuevo director y marcó toda una época, sobre todo cuando compartió cartel con Osvaldo Bazán.

Su gran baza fue la grabación de Gitana rusa, tango del propio Sánchez Gorio, con versos de Horacio Sanguinetti.  Lo lanzaron precisamente en el horario del mediodía en la radio, en el año 1952. Era un tema que habían registrado Ricardo Malerba con Orlando Medina y Osvaldo Fresedo con Oscar Serpa, y la cierto es que no había pasado nada con este tango. Pero la versión de Sánchez Gorio-Mendoza fue todo un boom y se vendieron una gran cantidad de discos del mismo que lo llevaron a la cifra record de ese año.

                                   

En los años sesenta el tango había perdido su imagen ganadora y se habían ido desdibujando las distintas orquestas de más renombre. La televisión y la radio le dieron la espalda, los bailes perdieron su encanto llamador y la orquesta de Sánchez Gorio también fue enviada al desguace como tantas. El hombre reconocido como muy buen ejecutante de bandoneón, aunque su orquesta no fuera de las rutilantes y mantenía sobre todo un buen acompañamiento para el baile, se retiró y fallecería a los 58 años.

Como compositor dejó unos 30 temas, destacándose el citado Gitana rusa, Oriente, María Morena, En el Volga yo te espero, La canción de mi tristeza, Aquellos besos, todos con Sanguinetti. Con Eugenio Majul hicieron Bendita nochebuena; con Reinaldo Yiso: Puede ser que no te rías, La eascarapela, En este adiós, Donde estás cariño, Comodoro Rivadavia, Amor gitano y Adiós palomita adiós. Roberto Mancini que estuvo poco tiempo en la orquesta, me contó que Sánchez Gorio era muy buena persona, tocaba el piano también y hacía los arreglos de cada tema.


Para situarnos en la recordación de esta orquesta que tuvo su papel en la historia del tango, les dejo dos versiones de la misma. Primero, el tango de Mario Melfi y Eduardo Bianco: Poema, que canta Luis Mendoza y acto seguido: el valsecito de Miguel Caló y Reinaldo Yiso: El abandono, con la voz de Osvaldo Bazán.

 Poema- Juan Sánchez Gorio-Luis Mendoza

El abandono- Juan Sánchez Gorio-Osvaldo Bazán




2 comentarios:

  1. salute jose maria ,yo no soy milonguero porque minga de ese arte que no domino ,pero si soy muy tanguero que es una cualidad que no se complementa con la del bailarin,pero no se opone. sin embargo me suena como una orquesta de buen ritmo bailable y mucho la habran disfrutado los chochamus de la epoca. a mi me complace y tienew en discos muchas pegadas,en la audicion cuando lo paso tiene mucha aceptacion.tengo muchas anecdotas que me conto su contrabajiosta vector pisano que son para tirarse al suelo cuando actuaban con el tano lauro y de las triquiñuelas que sew mandaban cuando grababan para tirar una horita mas y cobrar un adicional ,pero eso para cuando vos vengas por aqui o me mandes el pasaje a españa. salute quien te admira por tanguero y milonguero de ley. juan de boedo

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  2. somos del mismo palo, Juancho. rojos y tangueros, ¿qué más? Y de rioba. Me encantaría volver a tener un chumyo posta en el fecha Pugliese. Hermoso sábado aquel. La seguimos siempre. jm

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