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lunes, 18 de septiembre de 2017

Tiempo

Se trata de un tango que pongo seguido en la milonga, porque me transporta hacia atrás, lejos,  y viene a ser como una definitiva  vinculación al mundo de los sentimientos y las pasiones que viven en este género tan popular. En él también descubrimos el ángulo indeleble del olvido, las trampas que te juega la nostalgia cuando imaginás una vida en la ciudad natal que ha cambiado irremisiblemente para aquel niño y adolescente coleccionista de asombros.Y aunque vivamos lejos, llevamos un equipaje cargado de intensidad, donde se subliman los registros del habla coloquial.

Francisco García Jiménez fue uno de los baluartes de aquella generación de creadores de páginas tangueras, inteligentes y refinados. Junto con Cadícamo, Blomberg, Le Pera, sucedieron a la avanzada de José González Castillo, hombre de letras, padre de Cátulo, que desde el barrio de Boedo fue decisivo en la evolución de la literatura del tango.

                                     
Francisco García Jiménez


Autor de infinidad de tangos y valsecitos inclaudicables al paso de los años, García Jiménez, fue un hombre culto. dramaturgo, periodista, historiador, escritor de varios libros y con una brújula orientada a la exaltación de los valores del género musical porteño. Muy bien tallados en la acentuación y el fraseo, sus páginas constituyen una cosmofonía, ahormada en común con músicos como Anselmo Aieta -su gran compinche de creaciones- Bardi, Tuegols, Piana, Padula, Lambertucci, Villoldo, Humberto Canaro, los Servidio, Oscar Arona, Edgardo Donato, Guichandut, Paquita Bernardo y tantos otros músicos que firmaron con él  obras que vuelven con la semblanza del microcosmos porteño.


¿Dónde están sus ojos? ¿Dónde su sonrisa?
¿Dónde está el camino que la trajo a mí?
¿Y el aroma leve y el sol y la brisa?
Sombras en las sombras tristes del jardín.
Tiempo de alegría... ¿Dónde has terminado?
Tiempo de agonía... es lo que quedó.
Hoy acaso sea necio y trasnochado
Y estos versos tristes lloren por su amor.

Los versos de García Jiménez tienen un punto de contacto con Nada, el tango de Horacio Sanguinetti, con ese retorno al pasado, las postales del recuerdo, el vaivén íntimo y los distintos centros de gravedad emocional. La música de Osvaldo Lino Ruggiero, ese gran bandoneonista que luego nos dejaría unos magníficos temas instrumentales en la orquesta de Pugliese, le da al tema el tono justo al tema. Y no digamos de la interpretación de Roberto Chanel, que es toda una exaltación de la melancolía.

Tiempo eterno de vaivenes, tiempo eterno... 
¿Para qué tus primaveras? ¿Para qué?
Siempre el paso del fantasma del invierno
Por la casa desolada escucharé...
Todo tiempo será siempre de congojas
Sin sus ojos, sin su risa, sin su amor...
Toda música, rumor de secas hojas
Toda voz, el eco turbio de su adiós...

                                     
Osvaldo Ruggiero  entre Pugliese e Ismael Spitalnik

Y en el final, esa obra del tiempo, como el borrador en el pizarrón del colegio, pasando su definitiva y póstuma mano sobre las vivencias. Que son reflejos de un sentimiento sin fecha, aunque fantasmean en el mundo interior del protagonista. Las imágenes fugaces aparecen retenidas con cierta nitidez en la evocación de un ayer desdibujado, imágenes perfiladas de un tiempo construído con sentimientos y pasiones.

Lejos su sonrisa... lejos ya sus ojos..,
Sombras en las sombras del atardecer, 
Se cubrió el camino de yuyos y abrojos
Ella y mi esperanza nunca han de volver.
Todo es un recuerdo pálido y lejano
Todo como el eco turbio de un adiós,
Pobres ilusiones... Pobres sueños vanos...
Tiempo, fue tu mano, quien la muerte dio.

                                          


Goteando y martilleando nota a nota,  como si en su prosecución melódica estuviera todo el secreto y la razón misma del tango. Así es el registro de Osvaldo Pugliese, su orquesta y el cantor Roberto Chanel, del 31 de julio de 1946. Osvaldo Ruggiero tenía entonces 24 años y ya va dando muestras de su talento de compositor que explotaría en temas inolvidables y bien milongueros.

¿Lo recordamos? ¿Ponemos la marcha atrás en el tiempo? ¿Le damos cuerda a la nostalgia?
























 








































 



viernes, 15 de septiembre de 2017

Nestor Fabián

Apareció con su pinta, su voz y su desparpajo allá por el año 1961 y arrancó ganando. Con la orquesta de Mariano Mores, nada menos, y 40 músicos, en el programa de televisión Luces de Buenos Aires. No lo conocía prácticamente nadie, aunque desde chiquito siempre cantó, sin profesores, sólo porque le gustaba, era intuitivo y el tango estaba en los adoquines, donde se crió.

Nació en el barrio de San Telmo, perdió a su madre cuando tenía 5 años y a su padre a los 7. La calle fue entonces su hábitat. Apenas concurrió un año al colegio, trabajó de mandadero, se ganó unos pesos como pudo, boxeaba en la Misión inglesa y le atraía sobremanera este deporte que sigue siendo su gran afición. Pudo escoger el mal camino al vivir en la calle pero tuvo la fortuna de que lo adoptara una señora llamada Rosa, que era benefactora de niños y lo escuchó cantar en una fiesta.

                                         


Ella vivía en un local grande, con casa al fondo en Avellaneda, y se dedicaba a obras de ayuda y a darle una mano grande a chicos en deficultades. Así fue como a partir de ese día tuvo una madre y comenzó a llevar una vida más normal, aunque nunca dejara el canto, que un día lo llevaría a la fama. Se llama José Cotelo, y el libretista Norberto Aroldi (autor de algunos tangos, entre ellos Pa'que sepan como soy - golazo de Julio Sosa), lo escuchó cantar y lo llevó a tomar un café con Mariano Mores, de quien era libretista.

El muchacho uvo la sensación de que Mores no le dió mayor importancia, pero le dijo que fuera a la radio donde le tomaría una prueba. Y allí le gustó el color de su voz. Justo estaban sus cantores de vacaciones, tenía que debutar en televisión y sobre la marcha le dijo que se cambiara el nombre, porque el suyo no era apropiado para un cantor de tango. Y el muchachito, todavía algo emocionado, se acordó de un amigo que también cantaba: Fabián y soltó ese nombre. Mores lo aceptó y ahí mismo el futuro cantor de su orquesta le agregó el Néstor que saltaría a la fama de inmediato.

Tenía 23 años y arranca en aquel programa de canal 7 de TV, Luces de Buenos Aires, cantando el bolero La noche de mi amor, secundado por la gran orquesta de Mores. Debutó ganando, al insuflarle el aliento melódico a aquel tema y conseguir un impacto en el público. Mores lo contrata como vocalista titular a Fabián y éste se florea con la orquesta en comedias musicales de mucho éxisto, codeándose en el escenario con artistas consagradas como Virginia Luque o Susy Leiva.

                                 


Su primer disco con el sexteto de Mores en el sello Odeón, fue el tango Tan sólo un loco amor, del propio Mores con letra de Martín Darré. Todo un impacto que le da vuelo a su carrera. El cine lo tendrá como atracción en varias películas y se produce un hecho importante en su vida. La popularísima cantante Violeta Rivas necesitaba un galán para una telecomedia veraniega, en canal 9, y su dueño Alejandro Romay contrata para ese papel a Néstor Fabián. Y como en las películas en que actuaba, se produce el flechzo. Era enero de 1964 y se ponen de novios los dos cantantes de moda, casándose tres años más tarde, matrimonio del cual nacerá la hija Analía.

Un año en que volví a Buenos Aires, quedé con un amigo en Reviens, aquella boite de Olivos. Estando allí, éste me llamó dicéndome que tenía un problema y tardaría un poco en llegar. Justo me encuentro a Néstor y Violeta cenando junto a la piscina y me invitaron a la mesa. La familia de Violeta (Ana María Adinolfi) tenía una farmacia en mi barrio de Parque Patricios. Y con Néstor recordábamos un partido que nos enfrentó en el estadio de San Lorenzo de Almagro un domingo a la mañana con 10.000 personas en la tribuna: "Periodistas deportivos vs. Artistas".

                                 
Violeta Rivas y Néstor Fabián con los integrantes del Sexteto Tango


Néstor jugaba de interior derecho y tenía a su lado a Juan Carlos Copes de lateral y a Palito Ortega de extremo. Yo era el defensa central de los periodistas. Nos reímos recordando anécdotas, incluso con Violeta que también anduvo bailando en la sede de Huracán donde íbamos con la barra. Pareja encantadora que no se mareó con el tremendo éxito que tuvieron y siguieron siendo muy normales, sencillos, entrañables y compinches.

Fabián no paró de crecer en sucesos y popularidad. Grabó con varias orquestas, en 1974 actuó en Rusia con la orquesta de Atilio Stampone. En 1988 actuó en el Festival de Granada, acompañado por la orquesta dirigida por Osvaldo Requena y cantó también en Portugal. Fue figura en el legendario Caño14, donde pasé tantas noches y en las revistas del Maipo. Grabó con diferentes orquestas y entre ellas con la de Osvaldo Tarantino en disco Caval.

Podemos apreciar a la pareja de artistas: Néstor y Violeta en este mix de tango.




Y a Néstor cantando en el programa de Julio Márbiz, el tango de Juan José Paz y José María Contursi: A mí no me hablen de tango.

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martes, 12 de septiembre de 2017

Bien milonga


      

Aunque una luz al instante
cambia el paisaje de veras,
a bordo de mis zapatos
sigo gastando las suelas
            Eugenio Majul



Noche del martes en Madrid y nos espera la milonga que hacemos en la CASA de ARAGÓN, (Plaza República Argentina nº 6). Desde las 21 y hasta las 0 horas gastamos suela en un piso nuevecito, totalmente cambiado, de madera, para dibujar en ella, empujados por las hermosas grabaciones de los años cuarenta, que son lo mejor de la discoteca bailable tanguera.

Si es tan humilde y tan sencillo en sus compases, por qué anotarle un mal ejemplo en cada frase, como escribía José María Suñé, en el tango: Una emoción. Por eso basta con ofrecer un buen reducto donde juntarnos los milongueros de alma, crear un ambiente agradable y darle a los remos con esa pasión con que nos invita esa música  tan entrañable que nos convoca en la pista de los sueños.

                                    


A modo de ejemplo y para acariciar el cuore de los milongueros amigos, me hago la tournée habitual por distintas salas tangueras y así podemos debatir sobre formas y estilos. Para comenzar, Julio Luque y Géraldine Giudicelli, nos seducen con su interpretación del tango De floreo. Lo interpreta "a lo Pugliese" la orquesta típica francesa Silbando, en el Festival de Val Cenis (Comuna de Saboya - de la regiön Auvernia-Ródano-Alpes).

                              

Ya entrados en calor, me paso por Alemania. Estamos en el 12 Tango Tage Halle, en el estado de Sajonia-Anhalt. Allí la pareja rusa integrada por Eleonora Kalganova y Michael Nadtochi, gira elegantemente al compás del valsecito Desde el alma, estimulado por la grabación de la orquesta de Osvaldo Pugliese



Y cierro estas presentaciones con la dupla Sebastián Arce-Mariana Montes. En este caso están en el Ostuni Tango - Sun and sea (Región de Puglia-Italia). La hermosa región blanca de Ostuni ofrece su Summer Festival,  y nada mejor que esta pareja para combinar mar, turismo y tango. Bailan la milonga Arrabalera, por la orquesta de Francisco Canaro.  Agrandá la imagen y disfrutalos.

                                                                        
Ya te prendí el fueguito sagrado. Esta noche descargá tu emoción en Bien Milonga.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Tiempo de tranvías

Hoy traigo al blog este tango de Héctor Negro, con música de Raúl Garello para recordar a uno de los poetas más interesantes y más genuinos que ha tenido el género popular en los últimos sesenta años. Se llamaba Ismael Héctor Varela, nació en 1934 en el porteño barrio de Belgrano, falleció en septiembre de 2015, y en toda su obra intenta reflejar el espíritu del habitante de la ciudad, sus angustias, su élan vital, y las circunstancias que rondan la época de sus trabajos.

Negro admiraba a sus antecesores en el tango, especialmente a Celedonio Flores, porque fueron los que establecieron las pautas de las letras que canturrearía el pueblo y perdurarían en la memoria colectiva. En su sabia combinación de experimentalismo y alegoría hay una fineza de fondo, e incluso, una fuerte crítica social referida a las injusticias que soportan sus paisanos.

                             
Héctor Negro


Si tuviéramos que buscar un referente próximo a su poesía, quizás Homero Expósito fuera quien más se aproximara a este temprano constructor de canciones para la murga de su barrio, siendo un niño, como Manzi, Bahr, Bigeschi y tantos otros hombres del tango. En 1967 ganó el Premio Odol con su tango Esta ciudad, en colaboración con el guitarrista y compositor Osvaldo Avena.

Escribió varios libros de poesía, colaboró en revistas literarias, estuvo en el Consejo de dirección de "Buenos Aires, Tango y lo demás", sus versos fueron publicados en medios de Estados Unidos, México, Francia y Japón y con Carmen Guzmán ganaron el Primer Premio  en el Festival de la Canción Argentina -género folklore- con la milonga De Buenos Aires, morena. También era hincha de Independiente y le dedicó un hermoso poema a Bochini.

                                      


El tema que anuncio en el título es uno más de su ingente producción, porque realmente es impresionante la cantidad de tangos o milongas que ha escrito, y todos dentro de ese margen de calidad que siempre sostuvo en sus creaciones. Hay una vaga nostalgia no enturbiada por el paso de los años y la modernización, y me encanta sobremanera, su manera de volver hacia atrás con el símbolo del tranvía. Porque refleja tantas cosas que hemos vivido de muchachitos, llenos de sueños y costumbres de barrio.

Tiempo de tranvías tropezando el empedrado.
Patios que se abren a la luna y al parral.
Mágicos zaguanes con temblor de besos largos.
Penas de ginebra que tanguean en el bar.

Vuelven esos ecos de las mesas de escolaso.
Noches con la barra en la esquina fraternal.
Sábado y milonga que promete el club del barrio 
y el domingo lleno de ese fútbol sin igual.

Tiempo de tranvías,
que allá se desbarrancaron.
De los carnavales
que fueron de otra ciudad.
Te vieron mis ojos pibes,
encendidos y asombrados.
Te canta mi tango nuevo,
con ganas de recordar.

Tiempo lindo de tranvías
que fueron de otra ciudad...

                                      


Decía Héctor Negro en un artículo:
   -La exaltación de aquellos ejes del sentimiento del muchacho del barrio, que fueron la madrecita, la novia, la barra de amigos, ese mundo que los años desvanecen con las mutaciones que el tiempo produce. O lo que pueda rescatarse hoy de ese sentido de la vida.  Más lo que se siga descubriendo a través de la vivencia cotidiana en una ciudad y un mundo permanentemente cambiantes, cuya característica más destacada es precisamente esa: ese cambio impiadoso que borra los vetigios del pasado y a veces parecer querer arrasar con la memoria. Todo cabe en el tango y todo ha sido y sigue siendo cantado por sus versos. en diferentes lenguajes y estilos

Y termina en Tiempo de tranvías:

Fueye de Pichuco cuando el gordo era muchacho.
El violín de Gobbi y la orquesta de Caló.
Barras milongueras de Pugliese en cada barrio.
Tangos del 40 que canté con otra voz.

Era mi Corrientes colmenar de tango vivo.
Era cada ochava la promesa de un cantor.
Tiempo de tranvías, de las calles con silbidos.
Sé que ya el olvido no podrá jamás con vos.

Lo grabó la orquesta de Osvaldo Pugliese con la voz de Abel Córdoba. Y también Rubén Juárez (que lo cantó en mi casa de Madrid, acompañándose con el fueye), secundado por la orquesta dirigida por Raúl Garello, en 1979. Ésta última es la versión que les invito a escuchar.

Tiempo de tranvías - Rubén Juárez

jueves, 7 de septiembre de 2017

Carlos García and Tango All Stars

Del maestro Carlos García ya escribí en otra oportunidad detallando su curriculum y sus reconocidas capacidades como músico, arrglador y pianista. También lo hice en el Diario El País, a raíz de su fallecimiento, a los 92 años de edad y trabajando como si fuera aquel jovencito dieciochoañero que se sentara al piano de la gran orquesta de Roberto Firpo y se mantuviera durante seis años en aquella banqueta, mostrando tan temprano sus grandes conocimientos.

Porque el padre, un hombre nacido en la sierra de Albacete, que entrevió rápidamente las cualidades del chiquillo en su casa de Capilla del señor,  le compraría un piano Breyer, con gran sacrificio y lo mandaría a estudiar con el afamado maestro Pedro Rubbione. Con él aprendería armonía, composición e instrumentación y se mantendría apegado a su mentor durante nada menos que 40 años, familiarizándose con Schuman, Scarlati, Chopin y Mozart, aunque el tango lo fue ganando de a poco y con 12 añitos ya se ganaba el puchero, tocando en un cine del porteño barrio de Mataderos.

                             


Carlos García fue siempre muy respetado por la gente del tango. Incluso Horacio Salgán mantenía lungas tertulias con él y probaban cosas en el piano. Y aunque también hiciera folklore y jazz, con el dúo Martínez Ledesma y los Hawaian Serenaders, nunca dejaría el tango. Formó orquestas, viajó por todo el país con ellas y en tres oportunidades visitó Japón arrancando grandes críticas y aplausos en el lejano país oriental.

Fue el creador de la Orquesta de Tango Ciudad de Buenos Aires, diseñada por la Municipalidad porteña en 1980 y que se mantiene con gran pulso en el presente. Se asombraba de los músicos que había tenido el tango en su origen y que dejaron una obra extraordinaria. Los Arolas, Bardi, Delfino, Martínez, Aieta, Cobián, para Carlos García fueron personajes esenciales en el género.

                                 


Acompañó a grandes cantores de ambos sexos, como Mercedes Simone, Alberto Marino, Oscar Alonso, Rubén Juárez, entre muchos otros y también fokloristas como el exitosísimo Antonio Tormo o el uruguayo Alfredo Zitarrosa. Y puesto a sentenciar sobre pianistas y orquestas, destacaría a la formación de Carlos Di Sarli. "Para mí, Di Sarli fue el más tanguero de todos. A mi juicio, el número uno indiscutible. Tenía potencia y delicadeza al mismo tiempo y eso es muy difícil de conseguir".

En mayo de 1980, el sello JVC resolvió crear un CD con vistas al mercado japonés y le encargó a Carlos García la formación de la orquesta para tal fin. El título sería Carlos García and Tango All Stars. Los integrantes de la misma fueron: Bandoneones: José Libertella, Domingo Mattio, Julio Ahumada y Domingo Moles. Violines: Enrique Mario Francini, Osvaldo Rodríguez, Mario Abramovich, Carlos Arnáiz y Domingo González. Contrabajo: Ariel Pedernera. Piano y Dirección: Carlos García.

                                       


Llevaron al disco 15 temas: La cumparsita, Tema otoñal, Tierra querida, Recuerdo, El once, Ojos negros, Universo, Re-fa-si, Rodríguez Peña, Adiós muchachos, Nueve de julio, Verano porteño  Don Juan, Adiós Nonino y Organito de la tarde.

Vale la pena recordar, escuchándolos,  un par de aquellos tangos que figuran en el CD. Y escojo Recuerdo, de Osvaldo Pugliese y Adiós Nonino, de Ástor Piazzolla.

Parando orejas:

Recuerdo- Carlos García and Tango All Stars

Adiós Nonino- Carlos García and Tango All Stars

martes, 5 de septiembre de 2017

Bien milonga

             "La trajo un tango al ansia de mi abrazo"
                      Fco. García Jiménez                                      

Martes, el verano se está yendo pero nos deja unas noches de ronda, ideales para salir. Especialmente para concurrir a la milonga y disfrutar a tope de la emoción de bailar tango con la pareja de turno, con amigos y milongueros que llegan preparados a fondo para la aventura, en una pista donde idealizamos nuestros sentimientos.

BIEN MILONGA te recibe con una música super bailable, con una pista de madera nuevecita y todos los elementos necesarios para bailar, sintiendo con su aliento el metejón, y dándole caña a las gambusas y a los tacones que arañan el piso. Siempre estamos en la CASA de ARAGÓN, de Madrid, situada en la Plaza República Argentina nº 6. Podés aparcar en la misma puerta, tenés el Metro junto a la entrada, y además, terraza con vistas a la Fuente de los delfines, restaurante y bar. La completa.

                                      


Para hacerte coquillitas en el cuore y que arrecien las ganas de milonguear en tu osamenta, te invito a ver algunas parejas que se pasean dando exhibiciones por el mundo milonguero, cada día más ancho, más largo y con muchas ganas de sus habitantes en encontrar la guarida donde olvidarnos de las duras peripecias diarias que soporta esta humanidad sacudida.

Arranco  en el Planetango ruso, con la Pasional Orquesta, y la pareja integrada por Ekaterina Simonova y Stanislav Fursov. Bailan el tango Quejas de bandoneón, al estilo Aníbal Troilo.

                         

Y enseguida disfrutamos con Roxana Suárez y Sebastián Achával. Se los ve cada día más afiatados y creativos y en este caso, están en el Festival de Tango de  Lödz, Polonia. Allí se divierten en este jueguito con La Rumbita candombé, por la orquesta de Francisco Canaro, cantando Carlos Roldán.

                                         


Y para cerrar estas muestras de talento, nada mejor que Sebastián Arce y Mariana Montes, dos grandes de la danza del tango. Están en el 13ª Torino Tango festival y nos deleitan bailando la milonga Con flauta y guitarra, por la orquesta de Héctor Varela, cantando Jorge Falcón y Diego Solís. ¡Qué panzada!.

                                         
Y ya sabés la consigna: Volvé pa' la milonga, que un fueye rezonga, como llamandoté... (¡Mirá que te avisé!)                   

lunes, 4 de septiembre de 2017

Arreglos que hicieron historia

En algunas oportunidades hablé de algunos arreglos que cambiaron el devenir de ciertas piezas y su formato, dándoles la oportunidad de llegar triunfalmente al público y mantener la envergadura  a lo largo y ancho de la historia tanguera. Y no hablo de la intervención de Roberto Firpo en la marchita carnavalera de Matos Rodríguez que sería luego nada menos que La cumparsita.

Comenté el caso de La puñalada, un tango del uruguayo Pintín Castellanos (Horacio Antonio Castellanos), que fue transformado en exitosísima milonga por el acordeonista Feliciano Brunelli y llevaría al éxito Juan D'Arienzo con su orquesta. El mismo Brunelli que en su fugaz paso por el género, creó las variaciones de Quejas de bandoneón, y Aníbal Troilo, años más tarde, recordándolas, las agregó al arreglo que le hiciera Ástor Piazzolla de dicho tango, con gran éxito.

                             


También comenté el caso de José María Contursi que escuchando un día el tango Viejo gaucho, de Mario Canaro, que había grabado en Francia su hermano Rafael con el cantor platense Luis Scanlon, sintió una emoción profunda. recordó a su inolvidable Grisel, alejada del poeta y resolvió adosarle unos versos nuevos que recordaban a su añorada rubiecita, radicada en un pueblo de Córdoba.

Se los llevó a Francisco Canaro a SADAIC, pidiéndole que se los hiciera llegar a su hermano menor, para ver si le agradaban y accedía a modificar su tango que no había tenido mayor trascendencia por ser grabado en Francia. Cuando Mario leyó los versos de Contursi, no dudó un segundo. Le hizo unos pequeños arreglos a su tango y lo transformó en Quiero verte una vez más, que sería grabado en forma inmediata por Libertad Lamarque, Francisco Canaro con el cantor Enrique Rondó, Lomuto-Díaz, Caló-Podestá, Pugliese-Morán, Charlo, Biagi-Ortiz y numerosas orquestas y cantantes.

                                                   


El caso que hoy traigo al blog, tiene como protagonista al violinista. arreglador. director-compositor, Oscar de la Fuente. Una persona nacida en pleno centro porteño, que iba para músico clásico, que tuvo a Cátulo Castillo como profesor de solfeo, y que terminó enrolado en el tango. Actuó en numerosas orquestas (Pettorossi, Cobián, Arcieri, De Angelis, Juan Polito y otros) y en la década que va de 1950 a 1960, estuvo enrolado en la formación de Rodolfo Biagi, que le grabaría varios de sus temas, especialmente el celebrado Bailarina de tango, que compuso con Horacio Sanguinetti. De la Fuente escribió unos 540 temas que figuran en SADAIC.

Pero es asombroso también su precoz trabajo de arreglador, si nos atenemos a los datos que figuran en su curriculum y que él mismo detallaba como anécdota en un reportaje que le hicieran en el diario Clarín:
  - Las dos primeras piezas en las que debuté como arreglador, siendo aún un pibe, fueron "La polla" y "París", que después fueron dos grandes éxitos con otros títulos: "Madreselva" y "Corazón de oro".
                                         
Oscar De la Fuente, arriba izq. con su violín en la orquesta de Rodolfo Biagi


Y más asombroso resulta entender como luego se tranformó el tango de Francisco Canaro: París, en el valsecito Corazón de oro. Oscar de la Fuente era "un pibe" -como él decía-, de apenas 16 años cuando arregló el tango París. En el caso de La polla-Madreselva, fue adaptado para el canto con la supresión de la tercera parte, dado que era instrumental, y lleva versos de Luis César Amadori, siendo estrenado por Tania en el teatro Maipo en 1931.

El valsecito Corazón de oro, lo dedicó Pirincho Canaro a su madre Rafaela Gatto y lleva versos del poeta nacido en España, Jesús Fernández Blanco. Aunque prácticamente pocas veces han sido sido cantados (Ada Falcón, Charlo, Fiorentino)y las versiones instrumentales de la orquesta de su autor y del quinteto Pirincho siguen estremeciendo pisos y baldosas en milongas de todo el mundo.

                                   


Para recordar el trabajo de Oscar De la Fuente y otros grandes arregladores,  y dado que ya agregué en otra nota anterior los temas La Polla y Madreselva, hoy podemos escuchar las versiones del tango París y el valsecito Corazón de oro. El primero lo grabó Francisco Canaro con su orquesta, el 23 de mayo de 1927. Con el arreglo citado, llevaría al disco Corazón de oro, el 19 de mayo de 1928. Acá podemos escuchar la versión que registrara Canaro del vals, el 26 de noviembre de 1951. Atenti.

París- Francisco Canaro

Corazón de oro - Francisco Canaro