Francisco Gorrindo y Francisco Lomuto crearon este tango en 1939, y éste último lo grabó inmediatamente con su orquesta y el cantor Jorge Omar. El quilmeño Gorrindo, que nunca abandonó su barrio, tenía 31 años cuando se mandó estos versos que trillan sobre el desencuentro de la pareja, por la afición del "calavera" que nunca quiso abandonar su tránsito nochero.
Francisco Gorrindo
Gorrindo ancló tempranamente en las huestes tangueras y se lo recordaba en el ambiente como un tipo de envergadura estirada, alta, lucía un moño coloreado y amplio en el cuello de su camisa en las noches céntricas, destacando la bonhomía que lo llevó a intimar con los grosos del tango, de la época. Su tango "Las cuarenta", que lleva música de Roberto Grela, sacudió al ambiente en 1937.
De ahí en adelante la varita mágica de su talento creador, volvió a lucirse con tangos como "Paciencia", "Ansiedad", "Gólgota", "La bruja" y el citado que compone con el guitarrista Roberto Grela, "Las cuarenta". El que lo consagra en el ambiente y es interpretado por orquestas y cantantes, grabándolo con sus vocalistas, Canaro y Lomuto en 1937. En 1969, la versión de D'Arienzo-Echagüe le da un nuevo impulso.
"Mala suerte", es un éxito en la versión del "Rey del compás", aunque el título aluda a la mufa" que nos empuja a cruzar los dedos, "por si las moscas...", cuando la situación pinta oscura. Tan oscura que la pareja del personaje le clava el adiós final a la relación y éste se refugia en el boliche esquinero para tapar con alcohol su penuria.
¡Se acabó nuestro cariño!, me dijiste fríamente,
Yo pensé pa' mis adentros, puede que tenga razón,
Lo pensé y te dejé sola, sola y dueña de tu vida,
Mientras yo con mi conciencia me jugaba el corazón.
Y cerré fuerte los ojos, y apreté fuerte los labios,
Pa' no verte, pa' no hablarte, pa' no gritar un adiós
Y tranqueando despacito me fui al bar que está en la esquina
para ahogar con cuatro tragos lo que pudo ser tu amor.
Y es entonces cuando deschava su espíritu farrista, nocherniego y milonguero. La completa. También la señal de agradecimiento a la que fue su compañera, la que le aguantó sus pecados y define el cierre de la situación como una señal de "mala suerte", y con ese signo sella el mensaje, aunque reconociéndole a ella todo lo que le aportó como novia y mujer.
Yo no pude prometerte
Cambiar la vida que llevo,
Porque nací calavera
Y así me habré de morir.
A mi me tira la farra,
El café, la muchachada,
Y donde anda una milonga
Yo no puedo estar sin ir.
Bien sabés cómo yo he sido,
Bien sabés cómo he pensado,
De mis locas inquietudes,
De mi afán de callejear.
Mala suerte si te pierdo,
Mala suerte si ando solo,
El culpable soy de todo
Ya que no puedo cambiar.
Porque él que tiene un cariño, al cariño se ha de dar,
Y yo soy como el jilguero, que aun estando en jaula de oro,
He tenido mala suerte, pero hablando francamente,
Yo te quedo agradecido, has sido novia y mujer;
Si la vida ha de apurarme con rigores algún día,
¡Ya podés estar segura que de vos me acordaré!
Lomuto le embocó una música adecuada a los versos de Gorrindo y D'Arienzo con Echagüe le dieron el pasaporte definitivo al éxito -aunque no se trate de una obra destacada- grabándolo el 11 de diciembre de 1974..

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