Terig Tucci fue un notable músico argentino que acompañó con su orquesta a Carlos Gardel en las películas que filmó en Nueva York. También le transcribió al papel la música que creaba Carlos, y relataba así el nacimiento del ahora popularísimo "Por una cabeza
-"Suena el teléfono a las tres de la mañana. Medio dormido levanto el receptor y oigo la voz de Gardel que me dice con evidente satisfacción: -¡Ché viejo, acabo de encontrar una melodía macanuda para el tango "Por una cabeza". Y procedió a cantármela ipso facto.
No sé si sería porque todavía no me había despertado del todo, que al oír por teléfono el fruto de mi inspiración, ni la melodía ni la letra me hicieron mucha impresión; y así se lo dije. Algo amoscado Gardel me contestó con fina ironía: -Mirá, Beethoven, vos te quedás con tus corcheas y semifusas, pero no te metás conmigo en asuntos de matungos.
Alberto Castellanos, Terig Tucci, Gardel y Petorossi.Me causó gracia la comparación beethooveniana y comprendí que nadie como él -carrerista de caballos empedernido y dueño de un dispendioso stud- podía hablar con más autoridad de temas hípicos; nadie como él podía conocer la emoción de ver a su caballo llegar victorioso al disco, ni sentir desaliento por verlo flaquear en el momento mismo en que un esfuerzo supremo lo hubiese colocado en la categoría de ganador".
Como rezan los versos de Alfredo Le Pera para el tango que mezcla el amor y las carreras de caballos, musicalizado por Carlos Gardel:
Que justo en la raya, afloja al llegar
Y que al regresar, parece decir
No olvides, hermano
Vos sabes, no hay que jugar
Por una cabeza, metejón de un día
De aquella coqueta y risueña mujer
Que al jurar sonriendo el amor que está mintiendo
Quema en una hoguera
Todo mi querer
Su boca que besa
Borra la tristeza
Calma la amargura
Por una cabeza
Si ella me olvida
Qué importa perderme
Mil veces la vida
Para qué vivir
Yo juré mil veces no vuelvo a insistir
Pero si un mirar me hiere al pasar
Su boca de fuego
Otra vez quiero besar
Basta de carreras, se acabo la timba
Un final reñido ya no vuelvo a ver
Pero si algún pingo llega a ser fija el domingo
Yo me juego entero
Qué le voy a hacer
Su boca que besa
Borra la tristeza
Calma la amargura
Por una cabeza
Si ella me olvida
Qué importa perderme
Mil veces la vida
¡Para qué vivir...!
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