Si Discépolo levantara la cabeza y viera lo que está pasando en el mundo, reescribiría este tango inmortal que siempre nos despertará y nos mostrará las tremendas realidades que nos despiertan cada día. Las interminables guerras, los dirigentes incapacitados o destructivos, las invasiones de países para apoderarse de sus riquezas. O lo último del Presidente de Estados Unidos, tomando prisionero al Presidente de Venezuela y, descaradamente, yendo a apropiarse de las riquezas de su país.
En su magistral tango "Cambalache", compuesto en 1934, define muy bien los horrores de su época y retrata al siglo veinte como un modelo de maldades, la mezcla de calamidades y muestra como los seres humanos son manoseados y explotados sin vergüenza ni conmiseración. Y en las primeras dos sílabas de su poema, lo deja bien claro. Muy claro.
En el quinientos seis y en el dos mil también
Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos
Contentos y amargados, valores y dublés.
Pero que el siglo veinte es un despliegue
De maldad insolente, ya no hay quien lo niegue
Vivimos revolcados en un merengue
Y en un mismo lodo todos manoseaos
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor
Ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador...
Todo es igual, nada es mejor
Lo mismo un burro que un gran profesor.
Si uno vive en la impostura
Y otro roba en su ambición
Da lo mismo que sea cura
Colchonero, rey de bastos
Caradura o polizón
¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!
Mezclao' con Stavisky van Don Bosco y La Mignon
Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín
Igual que en la vidriera irrespetuosa
De los cambalaches se ha mezclao' la vida
Y herida por un sable sin remache
Ve llorar la Biblia contra un calefón
Todos los que nombra fueron personajes famosos. Algunos, delincuentes, otros boxeadores, militares, el "Al Capone argentino" y, en general, monta un cambalache de figuras que ornamentan el tango. Y cuando vivimos esta historia actual de Donald Trump y sus deseos de ser el Rey del planeta, nos viene a la memoria el gran Discépolo y qué versos maestros se podría mandar con este peligroso personaje.
El que no llora no mama y el que no afana es un gil
Dale nomás, dale que va
Que allá en el horno nos vamo' a encontrar
No pienses más, sentate a un lao'
Que a nadie importa si naciste honrao'
Es lo mismo el que labura
Noche y día como un buey
Que el que vive de los otros
Que el que mata o el que cura
O está fuera de la ley.
Podemos escuchar a Julio Sosa, con la orquesta de Armando Pontier, interpretando el tango de marras. Lo grabaron el 25 de febrero de 1958.

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