sábado, 8 de septiembre de 2018

Todo

El título de este tango indica la sustancia completa de algo, en este caso de un amor, la entrega sin mengua de uno de los protagonistas, lleno de esperanzas.. El tema desborda de ilusión, de juventud, de nostalgia, de pasión. El metejón suscita el manantial de palabras y frases que Homero Expósito enhebra con su enorme buril de poeta. Los manes del tango que iluminaron la influencia telúrica del vate de Zárate, nos acercan, tocados,  a la vena florecida del amor. Acosado por los recuerdos, su pluma se transforma en un pozo del alma que nos atrapa.

Ya contó su hermano Virgilio, que en las letras de tango de Homero Expósito, si bien era un poeta limpio, hubo alguna cosa fatal, algo  que nunca se le dio. "En la quiniela de la vida hay un número que nunca le cantaron, sobre todo cuando era muy joven. Hubo una novia que no lo quiso. Él estaba muy enamorado en aquel entonces, y es posible que su obra a través de tantos años, haya sido sobre ese problema".

                       
Homero Aldo Expósito


Está muy claro, que su hermano, compañero de vida y de tantos tangos que compusieron juntos (Naranjo en flor, Oro falso, Maquillaje, Farol, Fangal, Absurdo (vals), ¡Chau, no va más!, Un tal Caín, Tu casa ya no está (V), sabía muy bien lo que estaba afirmando a la muerte de Homero. Porque las peripecias del intercambio amoroso están clara y sabiamente derramadas en gran parte de esa obra, vital para la renovación literaria del género. De una sutil  combinación de herencias, surge ese estilo nuevo, asombroso en muchas de sus creaciones. Y nos atrapa, como en este tango que lleva la música apropiada para envolvernos en su desarrollo. La compuso el violinista y cantor Hugo Gutiérrez.

Todo, todo, todo te había dado,
la ilusión que no se alcanza,
la canción de mi pasado...
Todo, todo, todo lo más mío
para ahogar con esperanzas
los rincones de tu hastío...
Nadie, nadie puede, nadie nunca
darse tanto, tanto y tanto
cuando un lirio se le trunca...
¡Nadie, nadie puede, y sin embargo,
en la cruz de mi letargo
te di mi amor!...

                                    


Es llamativa la metáfora que utiliza Expósito con el lirio que se trunca, por el simbolismo que rodea a esta flor, especialmente la del color blanco. En muchas celebraciones se utiliza en el momento del compromiso, lo que representa el buen augurio para el proyecto. En las bodas suele ser una flor que forma parte del ramo de la novia. Esta flor simboliza además el compromiso y las relaciones duraderas en el tiempo. Lo que muestra en creaciones suyas como Naranjo en flor, Yuyo verde, Flor de lino y frases insertadas en otros temas, se inspiran en los paisajes de su pueblo, sobre el río Paraná.

Y así el amor,
copa de luz
llena de alcohol,
llena de azul
vino otra vez con sus canciones
para llenarnos de ilusiones...
Y así el amor,
flor de algodón,
vino a cantar para los dos
y todo fue dar en un día
todo, todo el corazón...

Y caemos otra vez en las imágenes que nos aporta Expósito, como la flor de algodón que se puede preservar y mantener como un adorno permanente en floreros o frascos de cristal. Maravilla de poesía llevada al tango y que encontró dos interpretaciones geniales. La de la orquesta de Carlos Di Sarli, cantando Roberto Rufino, grabado el 4 de noviembre de 1943. Y la de Pedro Laurenz con Alberto Podestá en el canto, llevado al disco el 9 de diciembre de ese mismo año. Homero Expósito acababa de cumplir 25 años de edad un mes antes...

Escuchamos la versión de Laurenz-Podestá y no dejo de pensar en algunas frases de este tango como esa de: "en la cruz de mi letargo te di mi amor..." 

Todo- Pedro Laurenz-Alberto Podestá

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