sábado, 27 de mayo de 2017

Chiqué

                                                        Para bailar
                                                        esta milonga, hay que tener primeramente
                                                        una buena compañera que sienta en el alma
                                                        el ritmo de fuego así...
                                                                         (Taquito militar)

Claro, para poder lucir en la pista y sentirse realizado por dentro, la pareja de turno es fundamental. Tanto para él como para ella. Es cosa de dos, ¿viste? Igual que en el fútbol: si vos tirás una pared y el compañero, en lugar del balón te devuelve una sandía, te mandará al bombo y sentirás una frustración total. Por eso es vital el díalogo de los cuerpos en el tango y en Chiqué hacemos de ello una cuestión preferencial, que repetimos en las clases y llevamos a la práctica permanentemente.

Además, para la circulación y los claros siempre abiertos y despejados, también hay que seguir los lineeamientos que nos inculcaron hace taitantos años. El piso de la Casa de Aragón, donde nos reunimos todos los sábados desde las 21 hasta las 0.30 horas, es apropiado para el disfrute. De madera, con espejos que también orientan y nos muestran aciertos y errores de los bailarines. Pero, vale la pena aclarar que lo llevamos muy bien y entre todos contribuimos a la armonía milonguera.

                                       


Aparte de invitarte, de transmitirte la pasión del tango bien bailado, ya sabés que los días de nuestra milonga me despacho con una tournée por los distintos ruedos con el fin de pispear cómo la escolasan las distintas parejas que se mueven en los escenarios del mundo. Una mirada amable, digamos, en festivales y demás, así comprobamos el nivel de algunas duplas que han logrado consolidar su imagen y son apreciadas por el público en general.

Por ejemplo, escojo a Aníbal Lautaro y Valeria Maside, una pareja argentina, radicada en Bélgica,  que ha participado en numerosos musicales de categoría y que han demostrado su excelente nivel en grandes eventos. Podemos apreciarlos en el festival de Bruselas de este año, bailando al compás del tango Indio manso, interpretado por la orquesta de Carlos Di Sarli.

                                          


A continuación me tomo el aéreo a Roma, y en la capital italiana, me topo, allí,  en La Milonga del Barrio, con la pareja colombiana integrada por  Diego Benavídez y Natasha Agudelo. Que se despachan bailando la Milonga de antaño, por Juan D'Arienzo, su orquesta y el cantor Alberto Echagüe.

                                           


Como tengo ganas de viajar, me voy más lejos, salto el océano y me planto en  el Natural Tango Festival de Denver (U.S.A.), aprovechando que Trump anda por Europa, y vuelvo a encontrarme con Nick y Diana, una yunta que tiene sus bemoles y son organizadores del festival. Musicalmente irreprochables (él toca el bandoneón, anche y ella canta, en la orquesta Natural Tango), Nick me recuerda a aquellos vendetuttis que en Constitución o la calle Corrientes se enroscaban una víbora al cuello y la hacían mover para distraerte y venderte sus boludeces. Es que, aprovechando que Diana es muy livianita, Nick, a veces, se la cuelga y la bambolea a ritmo, produciendo un efecto entusiasmante en los espectadores. Pero milonguean bien, la saben lunga, son divertidos. Junalos bailando -siempre con la música- Te aconsejo que me olvides por la orquesta de Aníbal Troilo con la voz de Fiorentino.

                                            

  Con estas imágenes ya te dí máquina para que nos acompañes esta noche en Chiqué. Dale...                                                                     

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