viernes, 2 de diciembre de 2016

Había una vez...



… unos descendientes de los esclavos negros  que realizaban fiestas paganas en sus momentos de descanso y reunión, en la Buenos Aires de finales del siglo XIX. Ellos esbozaron pobremente como  danza esa especie de tango milonga en la que se hacían acompañar por músicos diletantes que tocaban guitarra, flauta, arpa o violín. Carecían de partituras y eran empujados por los bailarines para que los acompañaran en incipientes piezas, que cuando eran afortunadas repetían una y otra vez para gozo de los bailarines. La primera partitura de tango trasladada al papel fue El entrerriano, del pianista negro Rosendo Mendizábal, que  se editó en 1898.

 Cuadro de Pedro Figari sobre el baile del tango

 …unas palabras traídas por esos negros que harían camino largo en esa nueva danza: Tango, milonga, canyengue, candombe, quilombo, zamba,  y muchas otras se incorporarían al léxico diario de los futuros porteños, que serán los nacidos en la ciudad de Buenos Aires. Queda claro que la estructura formularia de esta danza, que nació antes que la música y la letra la realizaron los negros de los barrios de la capital.

                                                  


 …unos compadritos, muchachos de clase baja de los suburbios de la ciudad, también llamados orilleros porque venían precisamente de los límites del ejido ciudadano, que vestían llamativamente, eran alborotadores y trataron de introducirse en esos bailes tan rituales,  advirtiendo el carácter sensual que tenía el abrazo de las parejas. Rápidamente aprendieron los pasos iniciales de la danza y fueron creando nuevas figuras, más espectaculares. Así surge el tango canyengue (ka-llengue, un afronegrismo que denomina una danza en lengua quimbundo)

…unos inmigrantes europeos que traerán sus acordeonas, verduleras, y otros instrumentos  musicales, además de sus cantos. Con ellos llegará la nostalgia de sus tierras que poco a poco, algunos de sus descendientes irán  transmitiendo e introduciendo en el tango. 

                                         
Rosendo Mendizábal



 …un milagroso bandoneón, pariente de la concertina que llega a Buenos Aires sin que nadie supiera explicarse como lo hizo. Tenía procedencia alemana, 33 botones y era un instrumento muy complejo para manejarlo, ya que no existían métodos de estudio, no se ven los botones a izquierda y derecha y suena distinto al abrir o cerrar el fueye. Su primer ejecutante fue un negro: Sebastián Ramos Mejía que era motorman de tranvía y sería también el primer maestro del instrumento. El tango dejaría de ser una música pícara y retozona para transformarse en recoleta e íntima gracias a ese bandoneón que se introduciría gradualmente en los tríos o cuartetos de la época. Y ya tenía una botonera de 71 notas.

…un cantor y guitarrista argentino que actuaba en un cabaret de Montevideo, llamado Pascual Contursi.  Había pensado que el tango debería tener también letra, como otros géneros musicales y se dedicó allá por 1916, a ponerle versos a tangos de diversos autores y cantarlos en ese salón del padre de Matos Rodríguez (el autor de La cumparsita). Así hizo con varios de ellos y nació Mi Noche triste, sobre la música del tango Lita, de Samuel Castriota. Ese será el primer tango que canta Carlos Gardel,  un año más tarde en el Teatro Empire y graba inmediatamente. Se trata  del primer tango con letra y el octosílabo inicial marca un rumbo definitivo, con la incorporación de palabras lunfardas.:  “Percanta que me amuraste”…

                                      
El Negro Ernesto de la Cruz, con su bandoneón, la hija de Mendizábal y Luis Alposta


…un músico, hijo de un luthier italiano prestigioso, que crea un Sexteto que cambiará la historia del tango. Se llama Julio De Caro y reuniendo a varios integrantes del sexteto de Juan Carlos Cobián que se había ido a Estados Unidos, logra en 1924 combinar con los bandoneones de Pedro Maffia y Luis Petrucelli, los violines de Emilio De Caro y el suyo, Francisco De Caro al piano y el Negro Leopoldo Thompson en contrabajo, una nueva forma musical, dejando atrás el 2x4 inicial por el nuevo tiempo del 4x4, más lento y con músicos formados, que ya no tocarán más “a la parrilla”, ni serán orejeros. Queda atrás el tango arrabalero y bravío. El sexteto de De Caro lo hará más lento y cadencioso y sentará escuela en las futuras orquestas, Los milongueros deben entonces cambiar su forma de bailar, porque muchos de los antiguos pasos no entran en este tempo musical y se crean muchos otros, que son los que se utilizan hoy día con los lógicos agregados que las nuevas generaciones insertan en el tiempo. El tango seguirá evolucionando, pero quedará para siempre, la impronta genial y única de la danza del tango que es: La improvisación.

…un pianista llamado Sebastián Piana, autor de numerosos y hermosos tangos, que en 1931 creó  y pautó dos milongas que habrán de establecer un antes y un después en el catastro tanguero. Se llamaron Milonga sentimental y Milonga del 900, que cobraron cuerpo con letra de Homero Manzi. Pedro Maffia con su orquesta las llevó a los atriles y se hicieron tan populares que fueron incorporadas al bagaje milonguero. El vocablo es un afronegrismo que significa: Palabras y en singular, se escribe: Mulonga. Este género existía antes del tango y la usaban los guitarristas para acompañar con rasguidos monódicos y reiterativos los duelos de payadores. Los primeros tangos eran llamados milongas por los músicos y en numerosos casos los primeros tangos eran tango-milonga, y así figuraba en las partituras. Se baila más rápido que el tango, con movimientos cruzados. En los últimos años se ha introducido la milonga con traspié.

                                        
El Cachafaz y Carmencita Calderón



…un género llegado de Europa que recorre el mundo, llamado Vals,  y va tomando distintas formas y denominaciones en los países que lo incorporan. En Viena, lugar de su nacimiento, había sido declarado inmoral por las cercanías de los cuerpos de las parejas al bailarlo, en base a giros permanentes. Por supuesto, ni por asomo llega a parecerse al abrazo sensual del tango, que muchos consideraron obsceno. En Francia crearon el vals francés, en Inglaterra el equivalente suyo, en Estados Unidos fue vals Boston y en América latina, en un principio se denominó Vals criollo a los temas autóctonos. Roberto Firpo fue quien cosificó el vals porteño, distinto al del litoral, cordobés, peruano, ecuatoriano o mexicano. Lo hizo con Desde el alma, la creación de una adolescente pianista de 14 años, Rosita Melo (Rosa Mele) nacida en Uruguay y criada en Argentina desde los 3 años. Ésta había escrito un Vals Boston en 1911 y el arreglo de Firpo, pasándolo a valsecito porteño, permitió ingresarla definitivamente en el vademécum tanguero que engrosaría las partituras de orquestas y cantantes en adelante. Los milongueros los bailaban con muchos giros, como el original, pero a comienzos de la década del cincuenta unos muchachos de barrio comenzaron e introducirle pasos de tango y de ahí en más se bailó así, con figuras tangueras, la salida, ochos, y giros a izquierda y derecha. El apelativo criollo viene del nacimiento de hijos de españoles en América y engloba a todo el continente. Por eso lo correcto es definirlo como Valsecito porteño, o simplemente valsecito,  para diferenciarlo de los otros del género.

                                           
Sebastián Arce y Mariana Montes


…unos porteños, que como sus paisanos acostumbran  a inventar giros, hablar en lunfardo, diseñar sentencias, hablar cambiando el orden de las sílabas, o encoger palabras y frases, en este caso,  milongueros, en lugar de indicar que iban a bailar tango a un sitio determinado, respondiendo a una pregunta, comenzaron a decir a fines de los años veinte:
-Me voy a la Milonga.

Y lo institucionalizaron, ¡Vaya si lo hicieron! Desde entonces se entró a popularizar la palabra, indicadora de concurrir a un salón de baile de tango y se fue trasladando urbi et orbi a todas las salas del mundo donde se baila tango. Por eso, hoy día, los milongueros suelen ir a.. .la MiIonga.

                               


                                                                                                                     
                                                                                                              José María Otero 


Nota: El musicólogo Carlos Vega describió hace muchos años.: "La Argentina realizó su única proeza coreográfica en escala universal con ese insuperado primor de expresión y de técnica que es el tango. Las (...) danzas de enlace exigían el movimiento continuo de acuerdo con las prácticas consagradas; puesta la pareja a bailar, debía enhebrar acompasados paseos o vueltas sin detenerse ni un instante. Pues bien, los forjadores del tango introducen la suspensión del desplazamiento. La pareja se aquieta de pronto. Y aún más: suele pararse el hombre solo mientras la mujer caracolea o gira en torno y a la inversa, firme la mujer puede moverse el hombre."


2 comentarios:

  1. salute jose maria,mira cuanta historia hay detras hasta que los disarli ,pichuco ,pugliese calo d arienzo y tantos fenomenos sublimaron al gotan en los 40 y 50 je...... estos si que supieron pulir el molde abrazo juan de boedo

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  2. Eso ya fue la consagración, después de todo lo que inventaron y aportaron los Bardi, Arolas, Firpo, Vardaro, Cobián, Petrucelli y compañía. Y éstos le sacaron punta y crearon la gran Fiesta de esa época y del futuro.

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