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viernes, 13 de febrero de 2026

Andá que te cure Lola

Luis Caruso se mandó esta milonga en 1947, y la interpretación de Osvaldo Pugliese con su orquesta y Roberto Chanel en su estilo de muchacho de barrio, cantando las estrofas lunfas, le dieron vuelo. En ellas el autor detalla la sanata reprobatoria del sujeto a su ex pareja, envuelta en la fatuidad del tiempo transcurrido.

El estilo  del personaje que, tocado de melancolía temporalista, recuerda la contramusa de la historia y la malaria que lo azotó, le viene de perillas al cantor. Y todo el problema económico le llegó por haberse desparramado en las lindes del clima emocional y temporal. Por eso, en el abismo expiatorio, las reminiscencias del romance las vuelca reconociendo su entrega y el costo que le produjo. 

 Che rea vestida a plazos,
con desplante de señora,
que no me “das ni la hora”
desde que “chapaste al ganso”;
acordate que este “manso”
con paciencia de “mamita”
cuando se acabó la guita
para parar el buyón,
empeñó hasta el bandoneón
para tenerte gordita...

                                             

Y le sigue cantando las cuarenta en su acervo íntimo, con la potencia genérica de la memoria y el poder germinador de aquella convivencia amorosa. Las rayuelas de sombras flotan en el relato de la traición, la atmósfera impregnada de toda su entrega, los sueños que chocan con la realidad, las resonancias místicas y los despliegues emocionales que se quiebran cuando llega el inglés que la conquista.

No me mirés de reojo
por arriba de esas pieles,
yo “manyo bien tus pasteles”
pa’ que esto te cause enojo...
Cuando “con tierra en el coco”
te salvé de la “perrera”,
aunque estaba en la “palmera”
como pude te paré,
hasta que vino ese inglés
que te bajó la bandera...

Perdoname este arrebato
que no es el “guiye de un boncha”
pero “reviento de bronca”
porque hoy me dejaron “pato”...
Seguí con ese “checato”
y a mí no me “des más bola”;
y si la inglesa vitrola
deja un día de sonar
no me vengas a “escorchar”
“Y... andá que te cure Lola”. 

La grabación de Pugliese con su orquesta y Roberto Chanel entonando estos versos, ocurrió el 1 de diciembre de 1947. En aquella época esta milonga tuvo bastante éxito.  Acá la revivimos otra vez. 

                                         


 

 

 

 

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