lunes, 13 de julio de 2015

Mal de amores

Este tango entrañable de Pedro Laurenz me viene haciendo cosquillas en el cuore desde que arranqué de muchachito en la milonga. En la barra de la que yo formaba parte, había mayoría de hinchas de Pugliese, y cuando nos juntábamos en la casa de alguno de los integrantes de esa cuadrilla de seguidores del hombre de Viilla Crespo,  en la vitrola se sucedían algunos tangos de su orquesta. Mientras, el mate corría de mano en mano y cada tanto nos parábamos y ensayábamos algunos pasos para la milonga.

Y a mí me martilleaba este hermoso tango de Pedro Laurenz, que es toda una joyita y creo que no ha tenido la repercusión adecuada, dada la calidad del tema. Tiene un aire nostálgico, y si Pugliese lo hubiese vuelto a grabar en los 60 o 70, cuando los arreglos de su orquesta tenían más vuelo y más alargue en solos y extensión, creo que habría elevado aún más,  el valor musical de esta obra.

                                 


Comienza despacito como una letanía y se te va metiendo, transmitiendo nostalgias de aquel tiempo. El violín de Enrique Camerano, le da un barniz especial en la segunda parte, secundado por sus compañeros Cacho Herrero, Julio Carrasco y Jaime Tursky. El maestro del piano va llevando las riendas junto a Aniceto Rossi en el contrabajo. Y al final entran a tallar los fueyes de Ruggiero, Caldara, Gilardi y Castagniaro y el tango entra en esa zona en la cual a los milongas se nos van los pies y no queremos que termine nunca.

Cada vez que lo escucho me sumerjo en una umbría zona de recuerdos juveniles, pero por sobre todo la belleza del tango le gana a la nostalgia. La orquesta venía seguido a Huracán y una noche me arrimé al escenario, que lo teníamos a mano, y le espeté a Pugliese: "Mal de amores, troesma...". Sonrió, me guiñó un ojo y asintió con la cabeza. Un rato más tarde escuché el sonido del tema que le había solicitado y salí a bailarlo como un resorte.

                       
La orquesta de Pedro Laurenz cuando tenía a Osvaldo Pugliese de pianista
                         


El tango lo había estrenado el sexteto de Julio De Caro, que lo grabó el 14 de septiembre de 1928, cuando los dos fueyes eran Pedro Laurenz y el cieguito Armando Blasco. Y quedaría encallado en una zona de sombras, hasta que el 21 de agosto de 1946, lo llevase al disco la orquesta de Pugliese, unos 18 años más tarde. Hubo algunos registros  más, como los de Mario Demarco, Leopoldo Federico, el Sexteto tango. José Basso, Francisco Rotundo y otros, pero yo me quedé esperando la versión de Pichuco, o Gobbi, que nunca llegaron.

Y, lo más curioso, Pedro Laurenz recién lo grabó en el final de su orquesta, en 1967, en el sello Microfón. Aunque es cierto que también lo llevó al disco con el Quinteto Real, junto a Salgán, Francini, De Lío, Ferro y el propio Laurenz, en 1959.

                                               
Pedro Laurenz

Me doy vuelta con mis vivencias juveniles pobladas de aventuras milongueras inolvidables, y vuelvo a escuchar la versión citada de Osvaldo Pugliese. Y, entre las ejecuciones de este tango que pueblan mi discoteca, tengo una muy linda del gran fueye rosarino Antonio Ríos y su Cuarteto Los Poetas del tango. Se trata de una grabación particular realizada en el año 1955. Integraban el mismo: Antonio Agri en violín, José Puertas en piano, Omar Murtagh en contrabajo, y el citado Ríos, bandoneón.

Atenti!

OP- Mal de amores (Pugliese)

06- Antonio Ríos - Mal de amores

 


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