miércoles, 18 de septiembre de 2013

La orquesta de los compositores

Fue uno de los grandes aportes que le hizo Osvaldo Pugliese al tango: Darle paso, incentivándolos, a la constante inventiva de sus músicos para que compongan temas. Para luego además, encargarse ellos mismos de los arreglos de la obra. Si la orquesta del maestro de Villa Crespo fue pionera en cuanto a crear una cooperativa dentro del conjunto, para que, de acuerdo a los méritos de cada uno pudieran incrementar sus haberes mensuales, también lo fue en este apartado tan importante. 


Fomentó de esta manera el ingenio, la creación, el estudio, la sana rivalidad entre ellos. Y contribuyeron entre todos a mantener un nivel estadístico y estilístico que se sostuvo durante los más de cincuenta años que estuvo el maestro al frente de su gran orquesta. Aunque los integrantes fueran cambiando con el tiempo, los que llegaban se adaptaban al estilo Pugliese, el tango-milonga que pregonaba el director y que se basaba en las fuentes de los Arolas, Bardi, Cobián, De Caro.

De todos modos, la goma de borrar no la usaba solamente Troilo. En muchos arreglos que les traían sus músicos, Pugliese corregía, borraba, buscaba siempre la horma. Y le gustaban aquellos temas que tuvieran también sabor pampeano. "Si tenemos que tomar algo que no esté dentro del tango, que sea de lo nuestro, argentino". 
                                  

Fue un trabajador infatigable. Ensayaban durante horas -"para no fallarle al público"-, y a veces era cansador para los músicos, pero el resultado final era una maravilla. Lo dije en alguna otra ocasión que fue un tango del violinista uruguayo Julio Carrasco, Flor de tango, el primer tema de un músico de su orquesta que incorporó al repertorio. Luego llegarían en cascada los tangos de Cacho Herrero, de Ruggiero, de Caldara, Gilardi, Mario Demarco, Balcarce, Spitalnik,  Plaza...

Y así fueron saliendo temas de gran envergadura: Nochero soy de Herrero. Qué pinturita de Gilardi, Gente amiga, de Spitalnik, Testamento de arrabal, de Castagniaro. Pata ancha de Demarco. La bordona, de Balcarce. A mis compañeros, de Ruggiero, Patético, de Caldara. Nostálgico, de Plaza.

Pugliese con Troilo, Susana Rinaldi y Abel Córdoba. Club Horizonte, Mar del Plata,1970
                                       

A veces había discusiones fuertes entre los músicos sobre las obras a incorporar, compuestas por algunos de ellos, y las frustraciones lógicas en aquellos que no habían podido imponer su tema. Pero era una manera de fomentar la creación y de mantener siempre renovada a la orquesta, pero conservando ese "estilo Pugliese" que jamás se desnaturalizó. Al contrario, ganó en sonoridad y en calidad, porque año a año, se fue mejorando el nivel y consiguiendo un resultado que lo elevó en la consideración popular, mereciendo el largo reclamo de su ferviente hinchada: ¡Al Colón! ¡Al Colón!, que se concretaría finalmente con un éxito total y un Teatro enfervorizado.

                                                
Me resulta tremendamente difícil elegir un par de temas compuestos por alguno de los músicos de Pugliese y grabados por la orquesta. Así que barajo el naipe y extraigo A Roberto Pepe, dedicado por Esteban Gilardi al que fuera bandoneonista de Pugliese y muriera ahogado. Lo grabaron el 20 de marzo de 1956.Y N.N., el tango de Osvaldo Ruggiero registrado el 28 de abril de 1947. Cuando lo ensayaron por primera vez,  Pugliese le preguntó a Ruggiero cómo se llamaba y éste le dijo que todavía no tenía título. "Ponele N.N"., le dijo el director. Y así quedó.

Osvaldo Pugliese - A Roberto Pepe 

Osvaldo Pugliese - N.N. 

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